A cada Mathilde


Cielo gris, muy apto para rodaje.
A Cristo ya le han prendido.
Las volutas del regalado Montecristo, hoy bien densas, eligen unas el techo y otras la intemperie. Sopla la brisa, anticipando anochecer de tormenta.
En un rato llegará el alumno, para escuchar todo lo que le pueda decir de Nietzsche, en poco más de una hora.
El café preparado por el amigo sabe, hoy, deliciosamente tibio.
La paloma sigue siendo cortejada, de lo alto de la farola al árbol y del árbol a la farola.
Tuve que verter algo de la cera de la vela, para que la vela no se ahogase en su propia cera.

Nyman.

La distancia entre nosotros es infinita.

Cita adaptada (de Alain de Botton):

Cinco días después de conocerla se ofreció a tocar el piano para ella y lo siguiente que ésta escuchó de boca del profesor de Filología Clásica de la Universidad de Basilea, que contaba por entonces treinta y un años, fue una petición de matrimonio. “¿No cree usted que juntos estaríamos mejor y seríamos más libres que cada uno por su lado? ¿Se atrevería usted a acompañarme por todos los caminos de la vida y del pensamiento?” Mathilde no se atrevió.

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2 Respuestas a A cada Mathilde

  1. amaya dijo:

    Creo que en la cita original mati contesto sí a las dos preguntas. Pero no me haga mucho caso, puedo estar equivocada.

    • noeseso dijo:

      Entonces mi admiración a Mathilde, porque logró que Nietzsche filosofara hasta sus últimas consecuencias, sin extraviarlo de su camino y sin figurar en los títulos de crédito. Hasta ocultó los hijos que tuvieron juntos. Toda una mujer.

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