Brotes verdes


Mantengo normalmente cierta distancia respecto a la “salsa rosa” y el ronroneo en que se mueve el día a día político de mi país, España. Es una medida sanitaria, para evitar perder mucho tiempo, al igual que uno borra el correo spam sin leerlo o tira la propaganda de las chapuzas a domicilio nada más sacarla del buzón.

Pero hoy un amigo me ha hecho dedicar quince minutos, los que separan Atocha de Cuzco, a la interpretación de los famosos “brotes verdes”, nuevo término de moda que va sonando en radios, periódicos y televisiones. Iba en su coche y no podía negarme a la petición ni saltar en marcha, pues el tráfico iba fluido a esa hora. Así que hice un poco de ejercicio verbal y solté de forma bastante vehemente y a borbotones lo que llevaba meditando mi otro yo -el que no sabe que piensa pero piensa- durante días sin mi yo cercano haberse percatado.

Y no es eso. A casi voz alzada le iba diciendo esta frase, Recoletos para arriba, desfilando triunfante por el pasillo de los pelotazos inmobiliarios emblemáticos que forma la Castellana. Antes al ciudadano de a pie o de a bus pasear por aqui le recordaba al colegio y su famoso pasillo: juego colegial violento -ahora probablemente en el Código Penal, no lo he verificado- en el que los chicos llegábamos casi a linchar a un compañero que desfilaba a lo largo del cerrado pasillo que formábamos en clase o en el recreo. A veces, en días especialmente violento, al desfilante el pasillo se le cerraba al final del recorrido, lo cual le garantizaba que la tunda era de ciudado. Restablecido de las magulladuras, al día siguiente él caneaba y a algún verdugo de ayer le tocaba recibir alguna colleja más malvada que otra.

Ahora el pasillo castellanense o paseo gracense se desmorona al paso del paseante. Todos los edificios en venta, sin inquilinos… La venganza del paseante.

El escenario no es ese. Lo de los brotes verdes, pues, es una piltrafa intelectual.

Tratando de ayudar corporativamente a nuestros clientes a navegar en esto informe que se ha acabado llamando la “crisis”, y que yo llamaría, a la mexicana, la “cruda” (es decir, la resaca tras la borrachera), nos encontramos diariamente con muchas situaciones que nos llevan a afirmar que esto de los brotes verdes es algo similar a ese pequeño reposo estomacal que se produce entre vomitada y vomitada tras la intoxicación etílica.

Mire usted: brotes verdes no. Aquí queda mucho que vomitar tras el atracón de los últimos años. Mucho Audi que devolverle al banco, mucho Cayenne que devolverle a la casa Porsche para que lo incluyan en la sección de ocasiones, mucha tercera vivienda que vender por su hipoteca viva, mucho becario perpetuo venido a más que mandar a ser becario de verdad de nuevo, etc.

Lo que llaman brotes verdes para tranquilizar a la población, económicamente analfabeta -e históricamente, y artísticamente, y científicamente-, aunque bien burguesa -lo cual es peligroso que cualquier pandemia, porque se traslada a las generaciones siguientes- no son más que señales de que aquí siempre vamos tarde.

En Londres están vendiendo los edificios a la mitad de precio que hace año y medio, porque sus dueños saben que el mercado manda, y que la demanda, que ahora manda mucho, marca ese precio. Aquí se cuadran operaciones para seguir huyendo hacia adelante, y los bancos se quedan edificios por el valor de la deuda que concedieron a sus deudores. Ello les hace, a sus directivos, mantener unos meses más su silla. No dotan pérdidas y los números rojos por minusvalías no aparecen en sus cuentas de explotación. No señores. Valoren los activos de acuerdo al mismo método que utilizaron para conceder hipotecas sobre el 120% del valor de tasación: valor de mercado. Salgan al mercado a vender sus activos, y verán lo que valen. Entonces, si se los quieren quedar en el balance, doten las provisiones oportunas… Oh, sorpresa… Cuanto número rojo de repente. El excel está que revienta de bermellón.

Brotes verdes no. No es eso. Reconozcan que aquí lo que se quiere es no quebrar -porque España S.A. tiene que quebrar si los números se hacen bien- y que para ello se mantendrán las valoraciones de la cumbre del ciclo, esas que tocan casi las nubes, como sea.

El problema va a ser entonces aún más graves: porque seremos los últimos en caer, cuando los demás efectívamente sí se estén ya comiendo los primeros brotes verdes del prado. Menudo ridículo cuando las vacas levanten la cabeza del pasto y vean que la de siempre acaba de caer en el charco del que todas salieron.

Brotes verdes… Poesía. Sutilezas, como decía el amigo Eudald Carbonell, un experto en brotes de los de verdad.

Cambio de escenario.

Tras mi ironía sobre los brotes verdes mi amigo me ha ofrecido colaborar en su revista de ideas políticas, escribiendo una columna sobre economía. Esto si es que un brote verde. Un brote verde en forma de trabajo. Que por aquí trabajo no falta, aunque todos anden un poco decaídos porque no les emplean. Cuando fui empleado me sentí efectivamente eso: empleado, en participio, herramienta. Lo mismo si pensamos en términos de trabajo, y no de empleo, los brotes verdes esos se convierten en una huerta bajo nuestra responsabilidad. Algo que nos haga productivos… finalmente.

Leyendo “Los enemigos del comercio. Historia de las ideas sobre la propiedad privada I” de Antonio Escohotado. Experto en brotes y muy admirado (por quien escribe).

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Una respuesta a Brotes verdes

  1. noeseso dijo:

    Otro que piensa lo mismo.

    http://eleconomistaaccidental.com/2009/06/01/parece-que-alguien-se-atreve-a-decir-la-verdad/

    El futuro presidente de BBK es “pesimista” y no ve brotes verdes “por ninguna parte”.

    No cree que haya “cambiado nada porque la crisis económica llega como consecuencia de la crisis financiera y ésta dista mucho de estar resuelta”.

    Hay activos “tóxicos que lucen en los balances”. “Y si lucen en los balances, con activos que no valen nada, debe haber todavía un ajuste pendiente de realizar. La mejor prueba es que el interbancario casi no existe y la única explicación es que no se fían de la contraparte. No habrá una solución a la crisis económica hasta que no se resuelva el tema bancario”.

    Creo que a este hombre le ha aparecido un ataque de cordura. Por lo tanto no se cuanto lo van a dejar realizar su trabajo en un mundo tan corrupto como es el de las cajas de ahorros.

    No ve los brotes verdes, ni los espera, que es algo casi peor.

    Entonces, ¿nos la etán metiendo doblada con los dichosos brotes?

    Allá cada uno con lo que se crea!!! Yo solo puedo opinar de lo que veo

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