El engaño sobre la superpoblación


Nuevo asunto sobre el que reflexionar. “Somos demasiados”, “no hay comida para todos”, “vamos a acabar con el Planeta”.

Hoy adjunto una simple nota de Clemente Ferrer Roselló, un señor que para mi era desconocido pero que tiene un espíritu de finura cuando escribe envidiable. Adjunto sus reflexiones:

El enigma de la indigencia
Uno de los factores, para poder dominar todo el
mundo, es el control de la población. 

Hispanidad, jueves, 11 de junio de 2009

En poco menos de 70 años hemos pasado por dos revoluciones demográficas,
como expone Gérard François Dumont, catedrático de la Sorbona y presidente
del Instituto Demográfico de París, la población planetaria ha tenido un
gran crecimiento; de 1.634 millones de habitantes en el año 1900, se han
superado los 6.127 millones en el año 2000.
Este tremendo salto en la población, un crecimiento del 375%, es lo que nos
ha permitido hablar de superpoblación, si los datos se toman en términos
absolutos, y no relativos a los avances tecnológicos.
Asevera el profesor Dumont, de forma simultánea, que los últimos períodos
del siglo XX están marcados por un segundo prodigio, sin precedentes en la
Historia: una bajada de la fertilidad a niveles insólitos en los terruños
más desarrollados.
Por otra parte, Gary S. Becker, Premio Nóbel de Economía, asevera que se han
evidenciado algunas circunstancias que revelan que el aumento de la
población ha sido básico para el desarrollo económico.
La documentación derivada de las Conferencias de las Naciones Unidas en El
Cairo y en Pekín desatan muchos temores sobre el aumento de la población,
pero esos miedos son infundados. No hay pruebas de que el desarrollo de la
población haga decaer el desarrollo económico sino todo lo contrario, la
subida de la población es un factor poderoso para la economía.
El control de la población, con el subterfugio de terminar con la gazuza,
oculta una mentalidad imperialista que ambiciona dominar y templar la
presión demográfica que los terruños pobres ejercen hacia un Occidente
avejentado. Según Dumont, partidario del célebre demógrafo galo Sauvy, el
esquema de la decadencia de las civilizaciones, borradas del mundo, siempre
ha sido el mismo: declive de la natalidad, senectud de la población,
descenso económico y ruina.
Sería quimérico creer que una estabilización inicua de la población global,
o incluso una disminución de la natalidad, podrían solucionar el enigma del
hambre.

Clemente Ferrer Roselló

Pues eso es todo de momento. Cambiemos el escenario y lo mismo podemos llegar a algún acuerdo.

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