CR7 – RMA0


Hoy es domingo, así que, ¿por qué no aplicar el cambio de escenario a algo tan dominguero como el fútbol?

CR es Cristiano Ronaldo, el nuevo fichaje del Real Madrid. Y RMA son las siglas del Real Madrid, antaño el mejor equipo del mundo. Antaño quiere decir hace treinta años.

Soy madridista por educación, igual que se es muchas cosas por educación. Lo de elegir equipo de fútbol al cabo de los años es como lo de cambiarse de religión o de partido. Se es del Madrid, como se es budista o se es de izquierdas. Atañen a la esencia estos asuntos.

Pues bien: Cristiano Ronaldo 7, Real Madrid 0. Soy seguidor del Real Madrid desde que era un niño, y he tenido la fortuna de jugar profesionalmente al fútbol durante bastantes años, incluso teniendo la oportunidad de pensar si me iba a ganar la vida jugando o de otra manera. Ello supone que tengo algún conocimiento de este deporte y su mundillo. Y digo que este chico portugués le ha metido 7 goles al Madrid, antes siquiera de ponerse su camiseta. Como tantos jugadores, entrenadores y presidentes que, de madridistas, tenían poco. Esa es mi contribución al debate sobre el Madrid, Ronaldo, lo que cuestan o lo que valen los fichajes, las comisiones de los representantes, los intermediarios, los líos de Ronaldo con la Hilton y toda esta fanfarria que surge cada vez que el nombre de nuestro club están por medio.

No recuerdo, en todos estos años, desde aquella mítica Quinta del Buitre, haber sentido orgullo por mi equipo. He disfrutado viendo jugar al Valencia, al Deportivo de la Coruña, al Barcelona de Koeman y Laudrup, al Atlético de Madrid de Jesús Gil… Recuerdo también haber visto jugar al Milán de Gullit y Van Basten…

Y siempre, en todos estos años, y por más títulos que ha ganado, siempre he tenido la sensación de que el Madrid estaba en crisis y que no es lo que era. Teniendo como tenemos los del Madrid la conciencia histórica de seguir al mejor equipo del mundo, durante años nos han dolido las indolencias de los jugadores, el no dar la talla en momentos clave, las humillaciones sufridas de forma siempre abultada…

Algo creo que lleva fallando muchos años. Hemos visto desfilar jugadores, estrellas, entrenadores, presidentes… pero algo falla. Y falla siempre. Cuando el Madrid pierde, parece que se pone de manifiesto, pero está ahí cuando gana. Y creo que puedo tener una pista.

Cuando algún equipo ha venido al Bernabéu y le ha endosado cinco o seis goles al Madrid, ha podido haber rabia por parte del público. Hastio o cansancio, o incluso aburrimiento. Pero cuando el partido que el rival ganador ha ofrecido es bueno, el público del Bernabéu aplaude. Eso quiere decir una cosa: el público del Real Madrid, al menos una parte, es un público seguidor del Real Madrid, sí, pero con un matiz. Es un público que sigue al equipo que, por historia, mejor encarnaba los valores del fútbol: nobleza, lucha, valentía, gallardía. Hay en su himno palabras que dan una señal: bandera limpia, club generoso, nervio y corazón, respeto, noble y bélico, honor, triunfar en buena lid, bueno y fiel hermano, etc.

Hay detrás de la imagen, la marca y los valores del Real Madrid toda una visión de lo que debe ser el fútbol y, si me permite la extensión, una Weltanschauung, una visión del mundo o cosmovisión. Un auténtico madridista debería llevar los valores del Real Madrid, como los de otras instituciones coetáneas, a todos los ámbitos de su comportamiento.

A veces no entienden terceras personas lo que significa el Real Madrid: una entidad fundada sobre unos valores más allá del simple juego de darle patadas a un balón. Son los valores del deporte matizados por valores que pueden hallarse en lugares como El Quijote, Numancia, etc. Ser del Real Madrid, pertenecer al Real Madrid, es un honor y un sacrificio, es tener una serie de deberes ineludibles y marcados por la seriedad y la gallardía. En una continuidad con los valores anglosajones de lo que era el deporte del football, y que aún se pueden comprobar en el fútbol inglés, cuando un rival detiene el balón ante otro lesionado o un jugador recibe una violenta patada y no lanza un teatrero alarido para que el árbitro pite falta, sino que trata de sobreponerse al golpe y seguir jugando para marcar gol.

Esto estaba vigente hasta hace 30 años. Hace 30 años el Real Madrid era el mejor equipo de fútbol del mundo, porque, sobre la base de estos valores, ganaba todas las competiciones que jugaba. ¿Dónde estaban también vigentes estos valores, al menos hasta hace poco? En la cantera. Jugar contra un alevín o un juvenil del Real Madrid es un infierno. Juegan como si les fuera la vida en ello, luchan hasta el último segundo, aunque te hayan metido ya 25 goles, son nobles y limpios y, cuando miran, parece que están en otro mundo. No se quejan al árbitro, no especulan con el balón, no pierden tiempo, no entran con maldad (a veces pierden los nervios, pero no es frecuente), entrenan con seriedad, calientan a conciencia, compiten por jugar, no desprecian al rival, son caballerosos, arriesgan hasta la cabeza en un balón dividido, meten el tobillo hasta la rodilla… Ellos están en ese otro nivel que es el Real Madrid. Lo están. Son el Madrid. Eso les marca y todo jugador del Real Madrid queda marcado de por vida. Casi como recibir un sacramento, si se me perdona la comparación.

Olvidados estos valores las oportunidades de prostituirse por fama, dinero, mujeres o poder son muchas en el Real Madrid, y la institución está plagada de arribistas, golfos, chulos, ladrones y gentuza. Desde la venta ilegal de entradas hasta el falseo de votos, pasando por cualquier tipo de fechoría imaginable.

Y es tal el tamaño de la institución, su entidad, que parece que todo lo puede tragar, que no tiene fondo en el estómago y que digiere cualquier cantidad de basura. Algo similar a lo que pasa en el país.

Ramón Mendoza, Lorenzo Sanz, Fernando Martín, Ramón Calderón o Florentino Pérez… da igual. La carencia de valores atrae a las personas propicias para que estos valores no resurjan, como los brotes verdes.

Esto es un cambio de escenario, pues ni el muchacho Cristiano Ronaldo, ni Messi, ni la segunda parte de Florentino, ni maletas de millones de euros ni nada puede suplir lo que hay que recuperar: los valores del Real Madrid. lo único que tiene: su identidad. Aquello que hace ser al Real Madrid lo que es y que impide confundirlo con cualquier otro club. No los jugadores, no los títulos, no los millones ingresados por venta de camisetas o derechos de televisión… A eso nos puede ganar cualquier equipo.

A lo que ningún equipo en el mundo nos puede ganar es a ser el Real Madrid. Una condición tan exclusiva que debiera estar por encima de cualquier otra. Así pues, cambio de escenario. No hablemos de Ronaldo, ni de Messi, o del entrenador o del presidente salvador. El Madrid tiene lo que se merece: deshonor y vergüenza, porque no ha sido fiel a sus valores. El día que lo sea, la base volverá a estar puesta. Y entonces no harán falta muchos millones para traer a jugadores: vendrán gratis. En el mejor club del mundo, cuando lo vuelva a ser, se querrá jugar aunque sea gratis.

¿Llegará ese día? Entretanto, Ronaldo 7 – Real Madrid 0.

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