Profesor Titular de Universidad del área de Didáctica y Organización Escolar en el Dpto. de Didáctica y Teoría de la Educación.


El cuello me juego a que hoy te costó seguir leyendo, después de este título soporífero. No soy experto en titulares de periódico, pero tengo la certeza de que con este no vendería mucho.

Pero así es. Si has seguido leyendo accedes ahora a un personaje que quizá te ayudará en tus pensamientos. Ese camino es árido y supone a veces aventurarse por donde no se ve la luz, por textos aburridos o poco claros. Pero otras es la claridad en persona. Hoy es un caso de estos últimos.

Agustín es Profesor Titular de Universidad en el área de Didáctica y Organización Escolar en el Departamento de Didáctica y Teoría de la Educación de la Facultad de Formación de Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid.

Este señor escribe sobre la educación de la conciencia, sobre la muerte y su didáctica, sobre formación del profesorado, sobre didáctica de la creatividad… Sobre esos temas, y con ese título en su curriculum, creo que el 99,9% de los lectores de cualquier cosa pasarán de página: ¿qué puede tener este hombre en la cabeza que sea interesante, que sea útil para nosotros?

No lágrimas, pero casi, cuando leo, por indicación de la compañera a quien le robaron el bolso en nuestra primera reunión, los textos de Agustín de la Herrán. ¡Es eso, es eso!, podría decir. ¡Por fin es eso!

Aparentemente son temas poco valorados en nuestra España de hoy. Es interesante observar cómo el campo de trabajo de este señor es uno de los más despreciados en la actualidad. Ser simple profesor está mal visto, pues no es una dedicación competitiva ni que exija altas notas de acceso. Estudiar Magisterio es como estudiar Derecho: tenemos en la cabeza que lo hacen quienes no pueden hacer otra cosa.

Ahora bien, uno entra en los documentos que este señor escribe y cambia de opinión: nuestro escenario mental cambia. Aquí está la clave para que todo lo demás se ajuste… Leyendo los textos de este profesor tengo la misma impresión que tiene un lector cuando encuentra escritas en unas páginas todas las ideas que sobre un asunto llevaba en la cabeza y que nunca tuvo -ni probablemente tendrá- la capacidad de plasmar.

Como si llegase a la solución de un endemoniado jeroglífico que me tenía sin vivir.

Pues bien, que su pluma hable, que se explica con claridad. Copio ideas de sus textos.

Entre otras:

  • El egocentrismo humano como motivación fundamental de la inmadurez personal y social. Egocentrismo como la dificultad para darse cuenta de que el propio punto de vista es uno entre varios.
  • La democracia actual como una democracia egocéntrica. Es la democracia de la cantidad, de los representantes y de la parcialidad. Esta circunstancia exige confiar, una vez elegidos, en las instituciones y en los candidatos. Esta forma de democracia determina quién ejercerá una suerte de hegemonía o influencia temporal, para desplegar un estilo y unas decisiones en su mayoría previsibles.
  • Medios de comunicación como espejo de esa democracia, con líderes políticos suministrando premisas y razones.
  • Pensamiento débil, aquél que es idéntico a pensamiento ajeno, egocéntrico, previsible, dual, identificado, único, prejuicioso, etc. Del pensamiento débil provienen procesos de crítica inmadura: la defensa a ultranza, la atribución de culpas fuera, el cuestionamiento permanente, sistemático y a priori al otro, la capacidad de duda disminuida, la dificultad para percibirse distanciadamente, la ausencia de autocrítica y de capacidad de rectificación, la incoherencia, la hipocresía, la ausencia de generosidad, de renuncia, de voluntad de convergencia y de servicio desinteresado, etc. Se opone a pensamiento fuerte –y por ende a democracia fuerte-, que comprendo como equivalente a pensamiento propio, consciente, autónomo, autocrítico, complejo-evolucionista (orientado a la posible evolución humana), indagador, creativo (flexible), dialéctico, etc.
  • Motivaciones básicas. Las motivaciones públicas de la democracia egocéntrica son, hacia su partido y lo entendido como propio o como afín: búsqueda de la rentabilidad, de la asociación y de alianzas estratégicas, establecidas en función del provecho y de los propios intereses, cuya culminación es ejercer el poder y una no menor preocupación es mantenerse en él.
  • Imposición externa de la democracia. Parece ser que la democracia de la cantidad y el pensamiento débil no evita la imposición directa (violencia) o indirecta (presión) de los propios modelos de funcionamiento a entornos que carecen de ellos o que desarrollan otros.

No puedo decir mucho más de lo que afirma el propio autor. Recomiendo vivamente la lectura de sus textos y de su web:

http://www.uam.es/personal_pdi/stmaria/agustind/textos/democracia1.pdf

http://www.uam.es/personal_pdi/stmaria/agustind/textos/democracia2.pdf

http://www.uam.es/personal_pdi/stmaria/agustind/index.html

Espero que sea útil. Hasta mañana.

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