Elección vs. erección


Lo elegimos todo ahora. Podemos combinar asignaturas en una carrera y montar un cocktail muy original. Los coches tienen que ser personalizables, como los teléfonos móviles. Los jugadores de consolas se configuran personajes de acuerdo a una serie de armas a elegir. Los internautas se montan identidades virtuales y fantasean con ellas.

Leer un libro de más de 30 páginas es tarea ardua, supone perseverar en una elección durante mucho tiempo. No hay variedad. Veranear todos los años en el mismo pueblo de la sierra demuestra poca iniciativa. Hay que ser un “revolucionario” en las ideas y cambiar de trabajo en cuanto nos surja una dificultad. Funcionamos por clicks, y en la duración de un click, en ese instante maravillosamente intenso tienen que generarse los vínculos más fuertes que imaginarse pueda, para luego desaparecer con la misma explosión, como un fuego… artificial -el fuego de verdad permanece, como el del hogar, encendido toda una vida.

Y es que eso de aceptar una realidad en torno con la que haya que vivir, que nos constituya -yo y mi circunstancia-, a la que haya que “salvar” y/o “co-crear” es demasiado “reaccionario”, poco progresista. Lo de Parménides es carca. Hay que hacer de cada día una zambullida en un nuevo río. Nada de contar con lo real. Si ni siquiera podemos afirmar que exista.

Frente a la percepción bergsoniana preñada de recuerdos, sensualismo hobbesiano: la mirada del pez -no a lo jesuita, recta- plana e inmediata, sin más allá. Mirar a fondo en el ojo de un perro: no hay profundidad. Individualismo y búsqueda de la conexión en la intensidad del instante. Una mirada, una erección, una penetración, una eyaculación, una mirada y un adiós. Conjunto de individuos incomunicables entre los cuales no media nada. Reunión de los mismos por conveniencia, para no chocar unos con otros: auto-organización de la materia sin atisbo de espíritu. ¿Conceptos? No existen: meras articulaciones de la boca dando cuerpo a lo que se expele. Por el orificio que sea. Científicamente, eso sí. Y democráticamente. Y con igualdad.

Y en el silencio irremediable del individuo -cuando inevitablemente las baterías de las máquinas se acaban- tedio, acedia o melancolía. Nostalgia de infinito. De ahí a la nuda vida media un trago de whisky barato. Y así cada día, cada hora, cada minuto. Existencia biológica. Si acaso. Y cuando el trago ya causa demasiado dolor -por degeneración celular- desconexión del bicho. Punto y, seguro, final.

elección vs. erección

Vida vs. vida

Por cierto, “versus” o “vs.”significa “hacia”, “a” o “dirección hacia la que se va”. No es “contra” como han asimilado los prácticos ingleses. Noeseso.

En nuestra mano está detener ese movimiento… o leer de derecha a izquierda, como los hermanos árabes.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Pensamiento. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s