Los ojos


En honor a una gran persona, humilde, sencilla, que nunca pierde la esperanza. Una persona que me hizo recuperar la esperanza cuando todo en mi parecía perdido.

Una persona que calla, sonríe, reza y trabaja. En honor a esa persona que, humilde, ya me ha dado muchas lecciones en poco tiempo. Y todas ellas, marchándose, casi sin que yo lo note, despistadamente, sugiriendo, sin ofender, con cordialidad.

“Los ojos” (de Sully Prudhomme)

Negros o azules, todos amados, bellos todos,

ojos incontables vieron la aurora;

duermen en el fondo de las tumbas,

y el sol se levanta todavía.

Las noches, más suaves que los días,

encantaron a ojos incontables,

las estrellas continúan brillando,

y esos ojos se llenaron ya de sombra.

¡Oh! ¡Qué hayan perdido la mirada,

No, no, eso no puede ser!

Giraron hacia algún otro lugar,

hacia eso que llamamos lo invisible;

Y como los astros suspendidos

nos abandonan, pero duran en el cielo,

las pupilas tienen su atardecer,

pero no es verdad que mueran:

Negros o azules, todos amados, bellos todos,

abiertos a alguna aurora inmensa,

del otro lado de las tumbas

los ojos que cerramos aún miran.

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