Lasoras


Transcurre la Semana Santa y transcurren las horas.

Y cada hora tiene su sentido. Se van conmemorando los hechos que dieron el sentido definitivo. Y siente uno que pertenece. Ve uno que la existencia, si se convierte en religiosa, religada, se convierte en ofrenda. Y gana sentido. Todo el sentido.

Y es entonces cuando las horas tienen su tiempo, su principio y su fin. Y recuerda uno las inclinaciones del judío ante el Muro. Y las abluciones a la entrada de la Mezquita.

Y la llamada a la oración, en el idioma que venga, es inteligible, plenamente.

Desde hace ahora cinco años todo se ha ido volviendo inteligible. Cada detalle ha ido ganando su lugar. Todo significativo.

Así vamos, paso a paso. Hacia el final que es principio.

Van llegando las horas. Y se van marchando.

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