Naturalismo, liberalismo, socialismo (Ahora información, 102)


Por su interés, solicité que me enviaran el texto. Es tan esencial que no sobran ni faltan palabras. Son martillazos de vida. Así la recibimos a veces, a martillazos. Yo, de él, he recibido muchos de estos. Martillazos que machacan los mitos: mismos perros con distintos collares.

Gracias a él y ánimo a todos.

“La presente deriva por la que la muerte de los hombres ha sido decretada bajo su reconocimiento como derecho, lo que quiere decir que es garantizado y tutelado por el Estado, no puede coger a nadie por sorpresa, por poco avisado que esté acerca de los procesos de “conformación” ideológica contra la conciencia humana. Atendemos en esta aproximación tres estadios: El religioso-cultural, el político y el social.

Es conveniente advertir ya desde el primer momento que no hay oposición entre ellos, y que la línea última de destino implica una afirmación al mismo tiempo religioso-político-social. Por otro lado, una decantación primera opera según la línea de ruptura declarada por Elías de Tejada en los diferentes aspectos de nuestra existencia humana: Así, la religiosa, la moral, la política, la jurídica  y la social. Hay que entender, pues, que estas cinco fracturas darán lugar a una recomposición de signo contrario, sintetizándolas en tres: Lo religioso se resuelve en lo moral bajo la apelación Etica; lo jurídico en lo político como Estado, y resta lo social como costumbre. Bajo enunciado más unitario aún, es el Estado Social y de Derecho, sobre entendido Democrático.

Dado que los términos son siempre los mismos, la dificultad estriba siempre en advertir la trasmutación del significado de las palabras. El interés último es siempre la costumbre social. Ya Aristóteles, cuando declara el ámbito primero de la ley, lo reconoce necesariamente en la misma sociedad, pues no es más que el principio rector de la vida social. Y de poco o nada sirve la referencia a una norma política que no incida de plano en los mismos hábitos sociales.

Dos caras de una misma moneda.

Acerca del naturalismo, los textos son muy declarativos, y expresan siempre un componente autosalvífico de carácter gnóstico. Tienen su desarrollo en las fases nominalista/ebionita, luterana y típicamente racionalista. Naturaleza tiene dos lecturas; por un lado rechazo de la gracia divina en Jesucristo, y por otro, libertad como absoluto (no en lo interior de la razón práctica, sino como ausencia de obstáculo exterior). No contrapone libertad a verdad, sino que lo verdadero como sincero, se vincula a la negación de todo don, relación o mediación de carácter real. De ahí que sea la libertad la que nos haga “verdaderos”.

Esta apelación a la naturaleza como libertad –autocausación- tiene, a su vez, dos explicitaciones: La del racionalismo; la del liberalismo. La primera genera lo real como inmanencia. Identificado lo absoluto –nominalmente lo divino- como plena arbitrariedad, es la sola Razón la fuente y criterio del conocimiento. Niega todo dato exterior al sujeto autónomo. Y este mismo es el principio ético que identifica y edifica lo humano como DERECHO NATURAL: Libertad de la Naturaleza es lo mismo que Libertad de la Razón o Libertad del Hombre. En cuanto libres, iguales en tanto naturales como individuos; de donde la fraternidad tópicamente gnóstica.

Como negación y oposición más o menos explícita, muestra todos los derroteros siempre bajo la consideración de virtud correspondiente, desde los liberales como negación del principio público de la Sede Apostólica hasta los libertinos que identifican el bestialismo con la apoteosis de lo natural más espontáneo.

El liberalismo es su consecuencia política, desde el principio Etico: La plasmación en el plano histórico-empírico de la Razón como absoluto. Traduce los desarrollos teoréticos de la Razón libre en las declaraciones positivadas bajo la denominación de “Constitución”. Data de referencia es la revolución sobre Francia, 1789, plasmada en la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano.

El régimen nuevo es plenamente racional por su fuente y libre por su fin: Declara caducada la Ley divina, y erige como absoluto la Libertad. Pero en discordia con los tiempos históricos, irá conformando los individuos meramente empíricos a una condición de espirituales según los nuevos códigos. La Razón cartesiana se consagra en el régimen “constitucionalista” y el Código Civil. Lo primero articula el referente ético de “vida humana”; lo segundo, pasa a regir  los actos cotidianos de nacimiento, matrimonio y muerte en el Estado. Tiene reticencias varias según condición histórica. La educación, por principio ético, es tarea del estado como Razón General. Donde la razón no penetra no hay Libertad del Hombre.

Para quienes no se enteran, y se las dan de sabios, hablarán de la relaciones Iglesia-Estado a partir de esta institucionalización de la Libertad contra Dios y los seres humanos. Por más que el Evangelio enseñe y afirme que la misión de la Iglesia es ad gentes: Esto es, todos y el conjunto de los pueblos ha de entrar en la Iglesia, pues ésta se ordena a la salvación de los hombres.

La Libertad, en tanto negación de la gracia y de la naturaleza, por la identificación plena y absoluta de la sociedad en el Estado Racional, es la tarea del socialismo. Con expresión social, política y religiosa. Y esto es el laicismo de Estado. Donde laicismo, viene del griego “laos”: Significa pueblo consagrado.”

Evaristo Palomar

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