Ser padre de una hija (y II)


Son casualidades, pero encontré estas declaraciones del famoso actor mexicano Eduardo Verástegui que vienen a incidir en lo que comentaba el otro día.

Lo que nunca se me hubiera ocurrido es ligar ese respeto que los padres debemos sentir por las mujeres, hijas de sus padres, con algo tan sencillo como la castidad.

Buff! Reaccionario vocablo. Bueno, quizá no tanto. En este caso, es un famoso actor afincado en Hollywood el que nos habla de ello. Y de la santidad, y del emprender un nuevo camino sin necesidad de irse muy lejos…

Alguien que se convirtió de manera sencilla, pasando a vivir lo cotidiano con sentido, o con más sentido. Pasando a ver a los demás como hermanos y como hijos. Es quizá esta forma de emparentar con todo lo que santifica nuestra vida, convirtiendo el mundo y a las personas que lo habitan en algo “familiar”. Digno de respeto. Fines, no medios para nuestros fines. ¿Acaso no es en familia donde se suceden las mayores muestras de entrega y desprendimiento?

Adjunto los dos links que nos hablan de su conversión y de su visión del asunto, con una bonita historia especular (de espejo, no de especulación). Con Dios.

http://www.youtube.com/watch?v=bkjviTVL7wc&feature=player_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=0QDnd8_Nhcs&feature=related

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