Estudio comparativo de zoo-logicos


Ya van dos veces que visito el zoologico de Guadalajara (Mexico). Perdon por los acentos pero el ordenador que me han prestado es minimalista en casi todo.

La primera vez fue el dia antes de casarme, hace ahora dos años y un par de meses. La segunda fue ayer. La primera vez fui con mi hermano y su esposa, que habian venido a Guadalajara a verme casar. No se si vino mi madre tambien, no lo recuerdo. Ayer fui con mi hija, que hace dos años no existia mas que en la mente de Dios.

Dos hechos se han repetido en ambas visitas: el sol, que en el zoologico tiende a dar con intensidad, lo cual se traduce en que yo adopto el tono de cangrejo playero. Y el segundo hecho que se repite es la impresion sobre los recursos: es un zoologico simple, con algunos animales sencillos y donde lo extravagante renuncia a aparecer. El oso polar simplemente no trabaja y esta escondido. Porque no es de aqui. Los gorilas se lo toman con filosofia, al igual que los bufalos… En muchos detalles parece mas un simple jardin que un zoologico, el maximo lugar de encuentro de los animales, la ONU animal de cada ciudad europea donde no hay mas animal autoctono que la hormiga.

En el zoologico de Guadalajara se me acentua intensamente la impresion de que esto de reunir animales de todo el mundo en un sitio para que los niños le tiren comida basura es, sencillamente, contra natura. Y no me suele dar alergia el afirmar que ser humano es, precisamente, trabajar con la naturaleza y servir a la naturaleza humana -que no suele tener mucho que ver con la natura de los verdes- pero en el zoo el asunto me rebasa.

El caso es que ibamos Lucia Moria Guadalupe y servidor caminando bajo la solana y se encendio una lucecita en servidor: “Este zoo no tiene gran cosa: los animales parecen mas bien locales. No hay mucha extravagancia tipo gorilas blancos o leones sin colmillos. Eso que tanto apreciamos por alli parece que aqui o no les interesa o no hay dinero para comprarlo”.

Seguimos caminando y mi idea, tras el safari masai (verguenza ajena escuchar a la guia mexicana hablando en masai: tambien los mexicanos buscan exotismo, ¡con lo exoticos que ellos son!) se iba estructurando: “El zoo no tiene mucha gente ni muchas atracciones extra, la entrada es barata. Parece que es algo asi como un parque con animales, pero nada demasiado pretencioso.”

Surge ya el analisis financiero, pues son muchos años de profesion: “esto no puede ser rentable: hay un monton de gente trabajando, todos uniformados. Los animales no estan con poca comida precisamente. Los puestos de comida seguro que ganan dinero pero el propio zoologico seguro que no…”

Acudieron a mi mente entonces los modelos de excel de los parques de atracciones europeos. Complejos modelos de demanda, que necesitaban estar en ocupaciones al 100% para ganar dinero. ¡Que caras son las atracciones en Europa! ¡Vale un dineral casi todo! Todo ultima tecnologia, mientras que aqui hay maquinas, en la feria cercana al zoo, que tienen una decada o mas… Imagino que en Europa los animales viven a todo tren… aqui se les nota, en cierto modo, a sus anchas, con su grado de suciedad “natural”…

Entonces mi mente iba cambiando de nivel. “Los recursos”. En Europa vale un dineral la entrada al parque de atracciones, porque todo tiene que epatar. Los animales, las maquinas, las imagenes… Alli necesitamos sensaciones muy fuertes. Es normal. Si los tiempos que se tienen para “eso” son tan reducidos, tienen que ser intensos. Es el “work hard, play hard” que oi en Londres. Trabajamos duro para tener recursos, y una parte de esos ilimitados recursos la destinamos a tener los mejores parques y centros de ocio, llenos de cosas asombrosas.

Buscamos en nuestro occidente, como dice alguien muy sabio que conozco, los recursos. Luchamos por ellos. A veces como animales.

Alli tenemos una obsesion por los recursos: probablemente somos los que mas energia consumimos por persona, los que mas comemos, los que mas electricidad necesitamos…

Llevamos la maquina a todo lo que da. Los padres acumulan para sus hijos. Se hacen pensiones, planes de ahorro. Se trabaja y se gana mucho. Ello da lugar a muchos recursos y eso genera tranquilidad porque “el colchon” es grueso. “A mis hijos no les falta de nada”.

Creo que, en parte, la historia de “ese” Occidente se explica asi: incremento de recursos que a todos alcanza. Un pobre europeo es un señor. Entonces me acudio otra idea a la mente (Lucia iba tambien en sus cosas en el carrito, excepto cuando nos deteniamos a dar de comer a los patos, cosa que hizo magistralmente, como se puede ver):

Resulta que en “nuestro” Occidente la lucha por los recursos ha marcado gran parte de nuestro desarrollo. Somos la civilizacion que mas ha engrosado el baul de recursos del mundo: en avances cientificos, en avances filosoficos, en capacidades de construccion, en capacidades de destruccion, en gobernanza… El resto del mundo estudia nuestra historia, habla nuestros idiomas, valora mucho nuestra moneda, viene de turismo cultural a nuestras ciudades, estudia en nuestras universidades… Tenemos tantos recursos que gozamos de niveles sanitarios espectaculares, anplias esperanzas de vida, coberturas sociales para casi toda eventualidad…

Uno pasea por las calles de un pueblo en Suiza o en Alemania y percibe que el azar esta casi reducido a cero. Que toda una imponente maquinaria intelectual ha generado y sigue generando tantos recursos que uno no puede ni caer al suelo sin que medios ingentes acudan a levantarlo… Si, alli levantamos a todo el mundo, buscando una especie de paraiso en la tierra. Y en el grado sumo de desarrollo, las nuevas familias vuelven a hacer ciertas cosas… sin recursos. Se empiezan a decidir a morir… en casa. Empiezan a decidir dar a luz… en casa. Empiezan a decidir comer… alimentos de la tierra. Empiezan a decidir transportarse… a pie o en bicicleta.

Vienen a mi mente otros paises visitados: Palestina, Tailandia, Mexico y muchos otros que la television se encargo de presentarme. ¿Cual es la diferencia entre sus zoologicos y los nuestros? ¿Y entre sus calles y las nuestras? Los recursos. Ellos no tienen tantos recursos, sus calles estan mas abandonadas, las limpian menos. Van en bicicleta en los mas atrasados. En los avanzados los coches lo llenan todo y no hay aceras.

Sus niños no estan tan limpios ni tan sanos como los nuestros, y son mas bajitos. Sus universidades no estan tan dotadas. Sus aeropuertos no son tan extravagantes. Sus aviones no son de primera mano…

El caso es que ellos tambien trabajan, y no parece que sean menos inteligentes que nosotros. Bien es cierto que le dedican, parece, mas tiempo a pasear por sus calles o a cantar. Y el zoo tiene a la gente en una actitud muy similar: paseando con una dedicacion como si esto fuese lo unico que, en ese momento, les esta importando de verdad. Se nota que sus ropas son baratas y que ni tienen mucho dinero a fin de mes.

La vida se vive de otro modo. Con el trafago de “nuestro occidente” es dificil, creo, entender que un dentista trabaje un rato por la mañana, llegue a casa todos los dias a comer, coma, se eche una siesta, regrese un rato a la consulta y luego vuelva a casa. Esta es la clase acomodada por aqui. Es cierto que los hay muy preocupados con acumular recursos, pero ellos solos, al ser pocos, se van diferenciando mucho del resto.

Los pobres, los de la otra cara de la vida, aqui lo son mucho mas. Pero parece que, incluso entre ellos, la vida tiene otro color. Lo mismo observe en Bangkok, desesperado de ver como la gente “no hace nada”, en vez de preocuparse por mejorar su nivel de vida, se sientan en la calle a ver pasar coches y a charlar.

Entonces mi mente piensa que quiza la diferencia entre “nuestro Occidente” y el resto no esta en los recursos que se tienen, sino en lo que se quiere hacer con ellos.

Los de aqui admiran a Europa y es su lugar preferente para visitar y estudiar pero, ¿saben acaso lo que significa ser de alli? Intuyo que no. Creo que los expertos en analisis comparativo de civilizaciones somos, como no, nosotros, que lo hemos investigado todo. De hecho hemos sido nosotros los que nos hemos lanzado al mar a conocer otros continentes, buscando extender nuestra fe, nuestras ideas, recursos, nuevas ideas… Ser europeo es un estres. Lo de los recursos es una obsesion.

Los de aqui, los de alli, todos ven en nosotros un lugar de referencia. Se quedan en lo pintoresco: el futbol europeo, los monumentos, los lideres politicos… Pero el caso es que no cambian.

Siguen con su zoo para pasear, algunos animalillos que se han integrado bien y muchos niños, muchas abuelas, mucha botana por aqui, bebida por alla… aqui lo de los recursos se lleva de otro modo. Probablemente nos estamos centrando en el asunto de la justicia social -materia de mi investigacion- en una vision de teoria de juegos, como un juego suma cero. Y nos sentimos culpables porque en Suiza el mantenimiento del metro cuadrado de calle nos cuesta tanto como una renta media en Mexico. “Deberiamos repartir”, nos decimos. Los pobres “no occidentales” deberian tener la posibilidad de tener tanto como nosotros.  Y mandamos ayuda, creamos ONGs, organismos de ayuda, empresas solidarias…

Hace unos dias un hermano de la Summa Orden a la que pertenezco -una hermandad a la inglesa- se extrañaba de que sus esfuerzos en un pais hispanoamericano no sirvieran para nada. Se extrañaba de que la gente del pueblo no quisiera “mejorar”.

Y yo, cuanto mas recorro el zoologico con Lucia, mas claro veo que aqui lo de los recursos esta enfocado de otro modo. No hay una necesidad de trascender al futuro, transformarlo todo, incrementar el rendimiento, dejar legado, generar posibilidades…

No al menos como lo entendemos alli. Como dice Julian Marias, la justicia social tiene que ver mas con los proyectos, con el ser proyectivo que cada uno es, que con los recursos. Confundir “carencia” con “privacion” de recursos es lo que ha llevado al Occidente de alla a obsesionarse con el reparto, haciendo de ello incluso religion -que me perdonen los teo-liberales por la simplificacion- cuando el mundo ha estado toda su historia menos los dos ultimos siglos en la pobreza absoluta, careciendo de bienes, pero en ningun caso viendose privado de ellos: “privar” entraña una nocion de justicia (dar a cada uno lo suyo) que no entraña “carecer”. Y lo sigue estando excepto en aquella parte que ha decidido dedicarse a los recursos.

Pero como dice Marias: ¿recursos para que? Los recursos son para los proyectos. Y no hay mayor injusticia social que ser privado de los proyectos, ser privado de la esperanza (en terminos de fe). ¿Que pueblo tiene proyectos? Podria hacerse una division del mundo en funcion de esta variable: la esperanza en los proyectos. Quiza no coincidiria con division marxista ordinal de los mundos, en la que los recursos son lo primero.

En este Occidente que es Mexico -Marias explica tambien muy bien lo que es America: un occidente con otra raiz, pero occidente al fin y al cabo- habria que analizar la existencia de los proyectos, y en base a eso decidir los recursos.

Aqui unos pocos funcionan en la acumulacion, y es tremendamente sencillo llevarselo todo. Es lo mas sencillo: aplicar una estrategia sumar cero y llevarselo todo. Y como no hay costumbre de luchar por los recursos, le gente suelta, lo va soltando todo, y cuanto menos tiene, con mas facilidad lo suelta. Hasta que se mueren de hambre.

¿Enseñarles a luchar? ¿A defender lo suyo? ¿A competir? Creo que no funcionaria. No va con el humus de aqui.

Progresivamente se pierde la esperanza de llevar una vida “de aqui” y entonces se importan patrones de fuera, de emulacion, de Europa… Vida en fragmentos, esquizofrenia: soy de aqui pero me sugieren lo de alli.

El dia que alguien sea capaz de pensar en lo de aqui como unico y poner las bases para que lo americano funcione sin generar dolor -y no me creo que la famosa globalizacion lo impida-, el dia en que las personas recuperen la esperanza que han perdido por la inmoralidad de algunos y la ataraxia de todos, el dia en que todos estos piensen que es posible hacer realidad sus pequeños proyectos y contar con los recursos adecuados si se esfuerzan por ello, ese dia, Occidente acontecera a este lado del Atlantico.

Son tres, ingles, portugues y español, las improntas del progreso occidental que sobre el humus americano han enraizado.

En el momento en que esa esperanza se recobre, habra poco que hacer en Europa para los americanos. “Pueblo joven”, lo llamaba Ortega, en parte por esta vitalidad necesitada de esperanza. 

El contraste entre un zoologico lleno de familias y con animales sencillos, y un zoologico lleno de solitarios y animales espectaculares es abrumador. Probablemente el primero esta lleno de proyectos sin recursos, y el segundo, lleno de recursos sin proyectos. ¿Donde hay mas esperanza? Si no la hay en ninguno, ¿donde es mas factible que algun dia la haya?

La familia es el proyecto radical, el futuro. Lo demas acabara por no ser.

Mejor dicho: acabara por ser un precioso zoologico. Vacio de personas. O con las personas en las jaulas.

De momento por mi parte voy apostando mas al bando de las personas que al de los animales.

Lucia, divertida, encara el futuro con confianza. Probablemente no es tan dramatico.

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