xtantos ó xÉl (y II)


Es llamativa la última afirmación de Madre Teresa que incluía ayer: nunca fue entre tú y ellos.

Pues bien. Por la “X” a favor de la Iglesia la Iglesia da las gracias a 9 millones de contribuyentes. Se me caía el alma –si, el alma- a los pies al leerlo en uno de los documentos que componen la maravillosa campaña “xtantos”. Ya ayudamos a aclarar un poco la de “los arreglistas”. Lo mismo con algo de esfuerzo nuestro descontento llega a los “señores de la X” también.

http://www.portantos.es/

Ahí están todos los documentos. Sugiero su lectura.

Adjunto el link del documento que yo leía:

http://www.portantos.com/dmdocuments/period_xtantos_2010.pdf

Y ahora que la ortodoxia me perdone o me excomulgue, pero saco la espada. Noeseso blande la espada porque la campaña xtantos le ha ocasionado nausea, cuando lo propio es que la nausea la ocasione la Nada. Sin embargo, la nausea me la ha producido la Iglesia. Iglesia que, tratando de hacer de Madre Teresa de todos, ha olvidado que esto, la Vida, es entre Ella y Él.

La Iglesia nuestra, la de aquí de España, se ha quedado en el camino. Finalmente lo han logrado: el liberalismo, el socialismo, el pobrismo y el nihilismo lo han conseguido. Los diferente estoloarreglamosentretodos lo han arreglado. Han logrado desorientar a la Iglesia, la han desnortado.

Separándola entre la jerarquía y el pueblo llano (a lo “ricos y pobres”) y desubicando a ambos. Por separado.

Vamos a hacer como los tomistas: comentar. Se leen cosas como:

  1. “El compromiso de millones de personas con la Iglesia católica sigue creciendo cada año. En la última Declaración de la Renta, de 2009, (…) el número de declaraciones con asignación a favor de la Iglesia se incrementó en 237.143 (…)”
    • No hombre, no. Noeseso. Aquí no hay compromiso de ningún tipo. Es que 9 millones nos declaramos católicos. Esto no es que “optemos” por “comprometernos” con la Iglesia. Es que “somos” la Iglesia, y elegimos esta, como otras vías, para sostenerla. Centre usted la mente. Piense un poco, por Dios.
  2. La aportación generosa a la Iglesia de todos aquellos que han asignado por primera vez o que han vuelto a hacerlo es un sencillo gesto que ve recompensado el esfuerzo que se ha realizado por parte de la Conferencia Episcopal Española para dar a conocer lo que la Iglesia es y lo que hace.
    • La LOGSE hace estragos. La redacción es críptica. Pero de nuevo noeseso: lo que la Iglesia hace lo debemos saber los católicos no para dar dinero, sino para conocer su identidad. No me querrá decir usted que se esfuerza para recaudar…
  3. Esta generosidad suscitada en quienes han encontrado su esperanza en la misión de la Iglesia se ve reforzada en tiempos de crisis en los que la ayuda se ha convertido en indispensable para tantos. Con poco dinero, la Iglesia sigue haciendo mucho. Por eso, todos los que marcamos la “X” nos sentimos parte activa de la misión de la Iglesia, valoramos lo que ha supuesto en nuestras vidas y lo que puede suponer para los millones de personas a los que llega la mano tendida.
    • La misión de la Iglesia no es ser una ONG. Lo hace porque “le sobra” corazón. Pero su misión es otra. Del “bienestar” se debe ocupar… el Estado de Bienestar. Marcando la X me siento parte de la misión de la Iglesia: de la auténtica misión, pues con ello doy de comer a los que tienen que predicar. De los pobres se tiene que ocupar, según la Constitución, el Estado. Y cada uno en conciencia.
  4. Marcar la “X” no cuesta nada y, sin embargo, rinde mucho.
    • Pues nada. En línea con lo dominante, nos vamos apuntando a lo que cuesta poco y rinde mucho. Noeseso. No refuerce usted nuestro carácter ya de por sí flojo. Ser católico cuesta un huevo, siempre. Si no cuesta, mala señal. Y rinde mucho: a la gloria de Dios y al bien de los hermanos.
    • Marcar la X cuesta lo que la X cuesta. ¿Que ya nos lo van a quitar en impuestos de todos modos? Sí. Pero este “de perdidos al río más divertido” no debiera ser su argumento para que yo financie la vida de la Iglesia que soy. Dígamelo clarito: “oiga, destine usted parte de su renta que los curas tenemos que comer y hacer muchas otras cosas”, No me diga cuales, que como para mi ustedes tienen autoridad porque Dios les envía, pues entonces no me hace falta. Pero no me lo descafeíne. Ah, que están intentando “recaudar” de los otros, de los que ni les va ni les viene lo de Dios. Bueno, eso es otra cosa. Compiten entre las ONGs a ver si sacan más. Pues les propongo que nos pidan, a los de la fe, a los que estamos en el asunto, más. Que contribuyamos más. Pero no se venda usted, no apele usted a todo el que pase por la calle, tamizando su imagen y presentándose como la ONG más “chingona” del panorama. Porque me parece usted un poco prostituto, oiga. Llevándolo al ámbito familiar, haga usted de padre o madre y tire de sus hijos, no se salga del cauce. ¿O es que usted, en casa, perdida la autoridad, le dice a sus hijos: oye, Margarita, que hacerse la cama o no poner los pies en la mesa cuesta poco y rinde mucho?
  5. “(…) marcar una “X” o dos “X”, como si no marcas ninguna, te va a costar lo mismo, es decir, nada.
    • Lo mismo, esto me recuerda a los anuncios de compresas: que no traspasa. En puridad, si vamos a la esencia, lo que menos me cuesta es no marcar nada, porque ni muevo la mano. No me siga utilizando el argumento de la comodidad para rascar euros, que me quedo quieto, ¿eh? Apele usted a mi ilusión, a mi fe, a la maravilla de financiar el que a Dios lo conozcan en más sitios. Pero no apele al tedio, porque por ahí es por donde el asunto se acaba diluyendo. No sea usted tan pardillo. Que no le hagan utilizar argumentos que la Nada emplea tan bien… porque es una trampa.
  6. “(…) cuando se marca la “X” de la Iglesia no se pone un dinero extra y, por eso, no, no hay que pagar más por poner la “X”. Así que, en definitiva, la Iglesia no le cuesta al Estado nada de nada, sino que es el dinero de cada uno de los creyentes y de los que valoran la labor de la Iglesia el que va a cubrir una parte de la gran labor pastoral, social, de promoción o de caridad de la Iglesia.
    • Tranquilo Bobby, tranquilo. Aquí no se “tira” ningún euro. Esto sale del residuo que queda. Tranquilo que lo de la Iglesia sale gratis: no le cuesta a nadie. Aparte lo falaz del argumento –si sale gratis, un pesetas podría decir: pues que me lo reintegren, que no lo quiero dedicar a nada- es lamentable este afán por desaparecer. Oiga, que yo, uno de los 9 millones de creyentes –que no contribuyentes, que casi tiene las mismas letras- quiero que me cueste. Oiga, que echo al cestillo los domingos y casi cada vez que entro en una Iglesia. Y que los pobres me tocan la fibra a menudo. ¿Por qué ese afán porque no me duela? ¿Por qué se empeña usted en seguir por la línea de la indiferencia? ¿Acaso se valora lo que no cuesta? Lo mismo si me dice en esta campañita tan curiosa: “Si usted marca la X, un 50% de los ingresos del Estado va a los fines de la Iglesia”. Entonces son 28 millones los que la marcan, y no sólo 9.
    • “El dinero de cada uno de los creyentes”… ahora me suena mejor. Aunque no se le olvide que las cosas hay que ponerlas a Dios. Todas. Díganoslo más a los creyentes. Y yo invito a esta ronda.
  7. Eso significa que la Iglesia no le cuesta nada en absoluto al Estado, más bien al contrario. La gran labor que la Iglesia desarrolla y ha desarrollado tradicionalmente en hospitales, en instituciones de caridad, en colegios, etc., es la gran colaboración que la Iglesia aporta a la sociedad en la que vive, aunque a veces no se le reconozca en su totalidad.
    • Tenía entendido que la gran colaboración de la Iglesia a la sociedad –“en la que vive”… como un vecino más del edificio, como si fuera la vecina buenorra del tercero- era otra. Estamos empezando a desbarrar.
    • Oye, que esto es gratis total. Pásalo.
  8. El anuncio de la Buena Noticia conlleva para la Iglesia una opción inequívoca por el bien común (…)
    • Aquí necesito asesoramiento. Aparte de que aún no he encontrado ni la palabra “Cristo” ni la palabra “Dios” por ningún sitio, el tal Barriocanal (Vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española) se me ha salido por la izquierda. Esto de la opción y el bien común me ha dejado helado. Yo creía que lo de la Iglesia era un matrimonio –no una opción de estas de ahora, que lo mismo opciones para un lado que para otro, el caso es opcionar u optar- con Cristo. Lo del bien común me suena un poco soviético. ¿Se vota esto del bien común? ¿Lo marca la tele?
  9. Si la Iglesia dispone de dinero, dispone de recursos, dispone de medios, realmente sólo lo dispone para una cosa, que es anunciar la Buena Noticia. La Iglesia tiene una Buena Noticia que anunciar a los hombres y, en ese sentido, todos los bienes que tiene están a disposición de esa Buena Noticia. La Iglesia tiene una Buena Noticia que anunciar a los hombres y, en ese sentido, todos los bienes que tiene están a disposición de esa Buena Noticia.
    • Aparte de que lo de la Buena Noticia ya me está intrigando –¿será que ZP ha sido un sueño?, ¿será que González nunca existió?- me deja usted más tranquilo. Yo creía que el dinero se estaba usando para muchas otras cosas… malas, malísimas. Mire usted, no. ¿No estará usted queriendo que la X se la marquen los que le hacen las campañas de desprestigio? Porque si este fuera el caso, es usted poco menos que imbécil. Noeseso, hombre. ¿No le da vergüenza tener que dedicar espacio a justificarse, simplemente porque tiene usted el foco desenfocado? ¿Pero a quien se dirige usted? ¿A los “solidarios”? ¿No ve usted que tiene el partido perdido antes de jugarlo? Es usted un ingenuo. Ha entrado en el juego. Va de buen rollito. Va de enrollado solidario. ¡Que no, hombre, que no! Que aquí estamos tratando de la eternidad, señor mío. De Él, no de ellos. Se lo ha tenido que poner blanco sobre negro la albanesa, la que no tiene ni donde echarse a dormir… anda usted muy perdido.
  10. Por lo que sé y veo, todos los recursos que la Iglesia recibe los invierte o gasta en la ayuda y el servicio a los demás: a la remuneración, escasa, de sus miembros y al mantenimiento del patrimonio artístico en la considerable parte que albergan las instituciones eclesiásticas.
    • Esto lo dice Manuel Ruiz Escudero (Miembro del Consejo Diocesano de Economía de Alicante). Qué patético, da pena. Me da pena que para ganarse la X de “los otros” me diga usted que paga poco a sus miembros. Oiga, pues páguenles más, que se nota que no les llega. Páguenles para que le echen más ganas en su formación, para que le echen más ganas en el púlpito, más ganas en la liturgia, más ganas al confesar… Invierta usted en activos –equipo- en vez de gastar en comedores de pobres, que a usted lo que le compete es lo de las almas, mientras el Estado se cuida del cuerpo –y solo del cuerpo. Céntrese, oiga.
  11. Por todo esto, el Estado debería contribuir, de forma directa, al sostenimiento de la Iglesia, en justa reciprocidad, puesto que la Iglesia también contribuye al mantenimiento del Estado. ¿Cuánto le supondría a este si la Iglesia dejara de prestar todos los servicios que da y que, además, lo hace de forma barata y eficaz?
    • Aquí al pobre Manuel se le ha ido la cabeza y el subconxciente quejoso subvencionable le ha jugado una mala pasada. Obviamente el Estado está ahogando a la Iglesia y reduciéndola a la intimidad, tratando de convertir en heroica su existencia. Tratar de justificar su existencia a base del “y yo más” es ridículo. Tratar de dar valor a la existencia de la Iglesia recordando que realiza las funciones del Estado es poco riguroso. Usted debería darse una vuelta por alguna clase de lógica antes de seguir escribiendo en documentos que tanta gente –personas- puede llegar a leer.
  12. La “X”, un signo de libertad y de corresponsabilidad
    • A gran tamaño, en la página 5. Oiga, ya que nos ponemos así, para signo de libertad el aborto. ¿A qué no lo supera?
  13. Los fines que persigue la Iglesia son tan importantes que el Estado, aunque sea aconfesional, en su obligación de perseguir fines de interés general y de tipo social, también está interesado en que dichas acciones y proyectos de la Iglesia salgan adelante
    • Pues entonces que le subvencione el Estado, que es especialista en subvencionar. Póngase en la lista de fines sociales, a la cola.
    • ¿O es que esta campaña se pone en marcha cuando el Estado le quita la subvención e intenta, la campaña, buscar la subvención individual de “los otros”? ¿Acaso usted se considera a sí misma un fin más, y lamenta quejumbrosa que no le incluyan en la lista? Mire en el PER, que lo mismo hay hueco.
  14. La Asignación Tributaria es un signo de confianza en la autonomía de las personas y en la capacidad de autorregulación de las personas y de las instituciones eclesiales.
    • Fuera del tiesto, de modo continuado, asintóticamente fuera del tiesto. Autonomía, autorregulación, instituciones eclesiales… Sigue usted usando palabras vacías que provienen del Vacío. Me da usted pena. Como prostituta no sabe ni siquiera maquillarse bien.
  15. Que los ciudadanos podamos decidir libremente adónde va a parar una parte de nuestros impuestos es un signo de madurez política y económica: un verdadero ejercicio de democracia, que tan sólo pueden atacar quienes en el fondo no son demócratas.
    • Ídem. Ahora apelando a la democracia. Acuérdese usted que los “demócratas” matan a Cristo todos los días, violan monjas… ¿Por qué sigue usted empeñado en encenagarse? ¿Por qué tanto miedo a decir las cosas claras? ¿No se da usted cuenta que esto de la supuesta “libertad”, la del ganado para decidir donde hinca el hocico, es otra trampa? ¿Qué por aquí, con lo de la opción, opcionamos que las iglesias se dediquen a fines de interés social mucho más urgentes que este de dar gloria a Dios –concepto como sabe “discutido y discutible”, como todos aquellos que dan vida?
  16. Hay que dar a conocer aún más esta posibilidad de financiación, mostrando a toda la sociedad lo que la Iglesia puede hacer con sus escasos medios en favor de todos los ciudadanos en los diferentes ámbitos: en la ayuda a los necesitados (…) en la contribución a la construcción social (…) en el fomento de la cultura (…) en la solidaridad internacional y todo ello impregnado de amor al prójimo, de interés por la persona concreta, de cercanía y calor humanos; viendo en todos, y mostrando a todos, a Cristo.
    • Me parece estar escuchando a una ministra hablar de su vacío ministerio. El lenguaje ya es el mismo. Calor, solidaridad, ingeniería social, alianza de civilizaciones… me vuelve la náusea. Vendido. Es usted un vendido.
  17. Considero, además, que es un acto de justicia para con la Iglesia: primero, se le expolió su patrimonio (desamortizaciones) y, se le dijo, que tenía que continuar con su misión; luego, se le avisó de que el Estado no mantendría a su clero (lo hacía en compensación por las desamortizaciones), pero que tenía que continuar con su misión; luego, se le notificó que el Estado sería aconfesional y que se quedaba sola, pero que tenía que continuar con su misión; luego se le advirtió que tampoco gozaría de algunas ayudas fiscales, pero que tenía que continuar con su misión… Pues bien, ante este sucesivo y progresivo expolio histórico, creo que es hora de que los ciudadanos católicos, que pagamos nuestros impuestos al Estado, podamos financiar de esta forma también aquello en lo que creemos; y que los ciudadanos que no pertenecen a la Iglesia, pero que valoran su acción, puedan asimismo patrocinar aquello que valoran. Eso sin mencionar la fuente donde mana toda esa labor: la esperanza cristiana, valor social de primer rango.
    • Sin desperdicio. Este Francisco, de Cáceres, tiene ahí un no sé qué larvado y le ha salido. Se ha ido por la memoria histórica –que no conviene perderla- para justificar lo de la X.
    • Pero hombre, sigue el hilo histórico de tu propio relato y saca conclusiones. Efectivamente, expolio. Hasta de las pocas ideas claras que se tenían, como nos demuestra Francisco con su discurrir: una de ellas, la misión. Precisamente porque lo de la misión estaba claro, Francisco, tan claro que lo dijo Cristo (“Id…) y que no han sido capaces de expoliarlo, porque quedó escrito. Pero si confundes la misión con lo de la X, Francisco, acabas por meterte en la “misión impoxible”: acabas viviendo pendiente de la Ley de Presupuestos del Estado, Francisco, y eso es vivir del expolio y en el expolio. ¿No ves que a Cristo le quitaron hasta los andrajos de ropa que le quedaron y se los sortearon? Más historia, Francisco, más historia…
    • Esperanza cristiana como “valor social de primer rango”. Bueno, yo creía que era una virtud de esas teologales, pero se conoce que le han cambiado el “rango”. Francisco está sembrado hoy.
  18. Más de 46.000.000 de horas han sido las dedicadas por la Iglesia en su actividad pastoral en el año 2009 Fuente y elaboración: Memoria Justificativa Conferencia Episcopal Española
    • El dato estadístico no puede faltar. Me quedo más tranquilo. Me da usted pie para hacer cálculos de coste por hora de pastoral… Torpe, sigue en el fango.
  19. “Para nosotros –apunta el matrimonio de Ferrol, formado por Elisa y Carlos– no tiene sentido hablar de Iglesia rica o pobre, porque, tenga mucho o tenga poco, lo que hace es gestionar todos sus recursos, tanto económicos como espirituales y humanos, para ponerlos al servicio de los demás.”
    • Ahora acudimos a esto que está tan de moda: los casos reales, para bajar la teoría a lo cotidiano. El lector, incapaz de abstraer las idea, necesita ver la cara de Elida y Carlos.
    • ¿No creen ustedes que es mejor una iglesia rica que pobre? No. Tiene tanto desprestigio la Iglesia, que la queremos literalmente pobre. Andrajosa. Eso demuestra que es buena. Como tenga la inteligencia de captar recursos, de lograr apoyos de sus fieles, de “forrarse” para cumplir su misión de forma independiente –sin depender de la X del Estado- entonces, en línea con toda la matraca de la UCA, nos atreveremos a llamarla mala. Pobrismo, pobrismo, que es lo que se lleva. La moda “mendigo chic”. Solidario y alternativo. La Iglesia cuanto más cutre mejor, aunque aparquemos el BMW en la puerta: contradicciones de los liberacionistas (niños ricos con esquizofrenia en la conciencia). Literalidad: hay que buscar una Iglesia pobre, siempre necesitada de levantar el teléfono y llamar al del Presupuesto.
    • Otra muestra: “7 euros de cada mil para el sostenimiento de la Iglesia; y luego, de una manera ya muy residual, es verdad que también algunas instituciones de la Iglesia disponen de cierto patrimonio que les permite intereses, alquileres, pero, realmente, lo más importante de la Iglesia se financia con las aportaciones voluntarias de los fieles.” Por Dios, que alguien les diga a estos señores que a Cristo le cuidaban ciertos señores en sus casas, que no se moría de hambre, que tuvo hasta tumba particular, que tuvo medios. Que tuvo casa –recuerden que se le cayó uno en el tejado y tuvo que repararlo, y tuvo para pagar a los albañiles…
  20. ¿Por qué debe hacer publicidad la Iglesia?
    • Ahora habla Guillermo Navarro, uno de los sujetos al que le han encargado la campaña. Apabulla su argumentación. ¿Por qué debe hacer publicidad la Iglesia? Comunicación, Guillermo. Yo lo llamaría comunicación.
    • “Cuando se realizó la investigación de mercado que llevó a cabo la Conferencia Episcopal previa al lanzamiento del programa, descubrimos que la actividad de la Iglesia es, para la mayoría del público,  desconocida. Se conoce bien la administración de los sacramentos, pero existe un desconocimiento importante, incluso por parte de los propios católicos practicantes, de gran parte de la ingente labor social de la Iglesia.” Sí, los que tienen que opcionar por una u otra X no saben que la Iglesia está a otra cosa. Creían que lo suyo era lo de la sotana y predicar, “cura de almas”, pero, efectivamente, hay que explicarles que no, que ahora se centra en otra cosa. Incluso a los propios “católicos practicantes” (bonita palabra: propongo usar la misma para todo: marido practicante, político practicante, madre practicante, hijo practicante… creo que aclara mucho).
    • Acudimos a San Pablo (tiemblen): “Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley, para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del Evangelio, para hacerme copartícipe de él” (Pablo, Corintios, 20-22) Durante siglos la Iglesia se ha adaptado y ha ido utilizando, en cada época, los medios a su alcance para la propagación del Evangelio, superando las distancias físicas e ideológicas cuando estas “apriori” eran infranqueables. En el siglo XXI cuando gracias a los nuevos medios las distancias han dejado de ser una barrera y la medida del tiempo ha cobrado otra dimensión, la Iglesia debe seguir haciendo lo que ha hecho siempre.” No, Guillermo. No sigamos siendo tan falaces, porque la naúsea me está dejando agotado. La Iglesia debe seguir haciendo lo que ha hecho siempre, dar gloria a Dios –con más o menos éxito. No tiene esto mucho que ver con la X y con sacar torpes panfletos en referencia a la X. No me traigas a Pablo, cuyos días acabaron muy malamente, para justificarme tu contratación. ¿O es que acaso en el contrato te comprometes a acabar con Pablo? ¿Ves? Si es que estamos hablando de cosas distintas. A ti te han contratado para fomentar en “los otros” una X que sirva de subvención, y esto no tiene nada que ver con la supuesta misión, ni con “adaptarse a los tiempos”. Cuidado porque a veces confundir “la adaptación” lleva a adoptar forma amorfa, casi de serpiente.
  21. Cada vez que oigo o leo a alguno de nuestros laicistas descerebrados (también los hay con cerebro pero son muchos menos) afirmar que hay que suprimir de un plumazo todas las subvenciones a la Iglesia, me pregunto en qué mundo viven y qué argumentos serios pueden invocar para rechazar un sistema de financiación de la Iglesia que, con mecanismos diversificados, existe en todos los países comparables al nuestro.
    • Ya va saliendo, empuja.
  22. Fuimos muchos los que en su día pedimos que se pusiera fin al sistema anterior que convertía a los sacerdotes en algo bastante parecido a un funcionario que recibía cada mes su salario –más bien escaso, todo hay que decirlo- del Estado que, por otra parte, sentía la tentación de considerar a la Iglesia como una sierva que, por pagada, debía estarse calladita.
    • Vamos bien.
  23. El actual sistema de sostenimiento de la Iglesia, con los cambios introducidos en el año 2007, no es por supuesto perfecto (no existe ninguno que lo sea, ni el alemán, ni el inglés, ni el italiano, por citar sólo algunos), pero permite reafirmar una cierta autonomía de la Iglesia respecto al Estado, ya que su financiación depende exclusivamente de los católicos, y éstos expresan con su crucecita su solidaridad hacia una institución de la que se sienten miembros vivos y responsables.
    • Depende del Estado. Amigo. De que pongas la cruz en donde te dice el Estado que la puedes, opcionalmente, poner.
    • ¿Expreso solidaridad con la cruz? Pues la voy a quitar. Ya no la voy a poner. Creo que la cruz que voy a poner va a ser no en tinta, sino en sangre. Aquí perdéis mi cruz. A ver si espabiláis y lográis afinar lo de la comunicación, más en la línea “evangélica” que en la de “El Capital”.
  24. “Yendo un poco más a fondo en los argumentos que justifican que la solidaridad de los católicos para con su Iglesia (o la de los que sin pertenecer a ella aprecian su labor asistencial y educativa entre otras) se exprese a través de la Declaración de la Renta que todo ciudadano tiene que hacer cada año, me parece que el más atractivo para el gran público es que la Iglesia actúa en la sociedad española  como lo que podríamos llamar “caja de redistribución de la riqueza”.
    • Tocado y hundido. Antonio Pelayo, persona conocida a través de los medios de comunicación, es corresponsal en Italia y Ciudad del Vaticano de Antena 3 Televisión, además de colaborar en los programas religiosos de la Cadena COPE, y secretario y presidente de la “Associazione della Stampa Estera in Italia”, te acabas de cargar mi cruz.
    • Esto de “justificar la solidaridad” para con mi Iglesia o la de los “otros” que no la consideras suya pero se solidarizan, todos como buenos ciudadanos, gran público y así actuando como “gran caja redistribuidora de riqueza” me ha inflado cierta parte. Váyase usted a la mierda, y que redistribuya una madre, la de quien usted designe.
    • Le recuerdo que las cajas están fusionándose, porque han errado su misión y están politizadas. Tenga cuidado no le pase lo mismo a esa caja redistribuidora de riqueza ciudadana que es su Iglesia.
  25. “Los millones que se recaudan sirven, desde luego, para sostener al clero (por cierto, ¿qué hay de malo en ello?) (…)”
  26. Yo estoy seguro de que muchos de nuestros conciudadanos cuando marcan la casilla destinada a la Iglesia católica no están pensando precisamente en que sus dineros van a servir para que en las mesas de los clérigos no falten los buenos vinos y los preciados manjares. La leyenda del cura buen vividor y egoístamente encerrado en su bienestar va desapareciendo por la fuerza de las cosas. La realidad es hoy bastante diversa y, si se preguntara a los jóvenes que hoy se preparan en nuestros seminarios para el sacerdocio, veríamos que ninguno de ellos lo hace por medrar socialmente o por alcanzar una posición económicamente confortable.
  27. Nuestros críticos de izquierdas deberían asomarse un poco más frecuentemente a la realidad de nuestras parroquias urbanas y rurales para darse cuenta de que la inmensa mayoría de sus presupuestos se dedica a asistir a los más necesitados.
    • Gente como tú les da de comer dando de comer a todos menos a Él, y les pide encima perdón por ello.
  28. Hay otra acción de la Iglesia que la sociedad española debería valorar más, y es la educación de las conciencias y, más en general, la educación de las personas. Durante siglos ha sido esta una de las tareas más abnegadas de la Iglesia y más difícil de contabilizar. ¿Cuánto “cuesta” reajustar una personalidad desarreglada? ¿Qué gastos provoca a la colectividad una asistencia social o un terrorista económico o un político? ¿Cómo debería recompensarse al educador católico que logra enderezar un camino vital orientado hacia la violencia o la explotación del prójimo? ¿Se valora suficientemente el eco que tienen en la conciencia de los poderosos los llamamientos a la solidaridad que la Iglesia difunde a través de todos los canales a su alcance?
    • Desde luego, con tanta necedad, el desarreglado lo tenemos aún que enderezar, porque lo tenemos en casa.
    • La explotación del prójimo, los poderosos… ¡Qué lastima de seminarios!
  29. La actividad pastoral de la Iglesia católica en España está impulsada, entre otros, por 19.121 sacerdotes, 55.411 religiosos y religiosas, y 70.000 catequistas. Durante el último año, todos ellos dedicaron a sus distintas acciones pastorales más de 46 millones de horas de trabajo, lo que suponen, casi 6 millones de jornadas laborales.
    • Como todos estos recursos sirvan para atinarle tanto al asunto como en este documento, mejor que empecéis a vivir realmente de las limosnas. Haríais menos daño.
  30. La Iglesia no pide más que para darlo a los demás.
    • Pues vivimos en la época de la desintermediación financiera. Si pides para dar a los demás, quítate de en medio y lo damos directamente.
  31. En cuanto al nivel de conocimiento de las labores sociales que desempeña la Iglesia, la mayoría de los que realizan la Declaración de la Renta afirman conocerlas. De hecho, todas obtienen una notoriedad superior al 50%, y entre estas las de “ayuda a los pobres y los comedores de beneficencia” alcanzan valores de reconocimiento muy altos, superiores al 75%, en ambos casos. Es interesante constatar que el 28% de quienes habitualmente eligen a la Iglesia en la asignación voluntaria del IRPF argumentan que lo hacen por reconocimiento a su labor, mientras que el grueso de la contribución, cifrado en más de un 53%, se debe a convicciones religiosas.
    • Ni leyendo los números entendéis por dónde van los tiros. Dedicar el esfuerzo en tierra yerma es de idiotas.
  32. Entra ahora Jaime Folch, Delegado episcopal para Nuevas Tecnologías de la diócesis de Tarrasa. Y dice: Por ello, me parece lógico que la Iglesia sea considerada el canal idóneo para expresar, de una forma totalmente responsable y libre, su colaboración y solidaridad con los demás, fundamentalmente con los más necesitados. ¿Qué manos más honradas y limpias para hacerles llegar esas ayudas que las de los miles de personas entregadas a Dios que tratan de hacer el bien a los demás por todo el mundo?
    • No te extrañe, Jaime, que durante milenios los que tenían alguna fortuna y querían compartirla con los que no tenían lo hicieran a través de la Iglesia. Donaciones, herencias… Son mucho miles de billones de euros los que durante milenios han llegado a la Iglesia para ayudar a dar gloria a Dios, amando a los hermanos. No había X de por medio, y los dineros siempre han ido llegando.
    • No te extrañe, Jaime, que paradójicamente ahora, con la radiante X, los dineros lleguen menos. Porque, como defiendo en mi tesis, nada es cuestión de recursos, sino de proyectos, de visión. Y la gente da cuando lo que da sirve para algo. El “algo” más grande es Dios. Cuando lo que se da no sirve para Dios, se empieza a necesitar una subvención. No olvides los lirios del campo. No piden pan.
    • Es evidente que se está en el buen camino, pero también es importante que la propia Iglesia nos recuerde la trascendencia de la labor que lleva a cabo y que, al realizarse en muchas ocasiones de una forma entregada y en silencio, puede pasar inadvertida. Gracias a Dios pasa inadvertida, porque el ruido no hace bien ni el bien hace ruido. Precisamente cuando la misión trascendente se convierte en inmanente entonces se requiere de publicidad. Hay que competir en la lista de ONGs y eso requiere visibilidad. Cuando se dedicaba al Invisible, no tenía competidor.
    • –P: Vivimos momentos difíciles. –R: Sí. En Europa entera, y en España especialmente, estamos viviendo tiempos muy difíciles debido a la profunda crisis económico-financiera y de valores que estamos padeciendo. Ahora bien, hemos de ser conscientes también de que, mientras en muchas ocasiones los poderes públicos o las entidades financieras limitan sus ayudas a las personas con graves dificultades, la Iglesia católica no sólo mantiene sino que incrementa -y de manera considerable- su ayuda hacia los más necesitados. En consecuencia, es justo y obligación de todos, corresponder de igual manera, con mayor generosidad, al sostenimiento económico de la Iglesia, sabiendo que con ello estamos colaborando decisivamente en la recuperación integral de nuestro país. Sí, son tiempos muy difíciles. Y tus respuestas nos muestran que las sombras son más densas de lo soportable.
    • (…) la Iglesia logra realizar milagros de eficiencia; teniendo en cuenta que dicha partida sólo supone el 25% de su presupuesto y que el restante 75% proviene de aportaciones directas o limosnas de los fieles, del trabajo de los eclesiásticos y de una prudente gestión de activos. Sí, siempre ha sido así. Seguid teniendo Confianza y los milagros no faltarán. No perdáis la Fe. Fíjate que vuestros estudios señalan que el 75% de los recursos vienen de pequeños milagros que suceden cada día: leed las señales.
    • Antes de que se pusiera en marcha la Campaña Xtantos, bastantes españoles desconocían, por ejemplo, cómo se financia una diócesis y, por contra, en su mente seguían instalados y muy consolidados eslóganes adversos, prejuicios y estereotipos contra la supuesta riqueza de la Iglesia; prevalecían ciertos titulares que, con reiteración, la habían ido presentando en radio, televisión y prensa de forma negativa o poco favorable. Estos elementos preceptúales anómalos eran los que gozaban de inmediata recuperación en la mente de los contribuyentes, eran los que espontáneamente cobraban mayor relieve en su memoria. Creo que esto es más wishful thinking que realidad, amigo Gerardo Pastos Pastor (Ex catedrático (¿) de Sicología (ciencia de los higos) Social de la Universidad Pontificia de Salamanca). La Campaña prueba que los prejuicios están instalados en la propia Iglesia y que esta, para huir de su propio “yo”, acude fuera de sus fieles a un magma informe donde pretende encontrar un apoyo “sociólógico” que su auto aborrecimiento le lleva a buscar. Triste, triste momento este. Y a mi, concretamente, me ha incrementando mis sospechas de que la Iglesia, por dentro, está muy desorientada. Pero las horas que he dedicado a esto me han merecido la pena. Ha sido mi pequeña X a la causa.
    • Como es de rigor, precedió a la campaña publicitaria propiamente dicha un serio trabajo de investigación sociológica, al objeto de conocer con precisión las opiniones y actitudes de los españoles (laicos y clérigos) sobre el tema. “Mortis”, Gerardo, de “rigor mortis”. Se trata, pues, de una acción publicitaria muy inteligentemente planteada donde protagonistas atractivos, honrados, convincentes por su autenticidad, inducen al espectador a que, libremente y por sí mismo, deduzca una conclusión mental (clara, concisa y muy determinante): “Es bueno y razonable marcar con una “X” la casilla de derivación impositiva del 0,7% a favor de la Iglesia católica”. Te ha faltado, Gerardo, utilizar los términos del pobre Descartes: haber dicho: “sus protagonistas metrosexuales, enrollados, solidarios y buena gente han deducido, de forma clara y distinta, que es bueno y razonable para el bien común y el bien del Estado, como buenos individuos, marcar con una X la casilla de derivación impositiva a la institución eclesial mayoritariamente elegida”.
  33. Gracias a los 9 millones de contribuyentes que han marcado la “X”. De nada, institución eclesial. Espero que la subvención del año pasado te haya aprovechado para tus fines sociales legítimos como colectivo respetable.
  34. No se trata de una relación mercantil como puede suceder en cualquier empresa al comprar un producto. Cada uno de los 9 millones de contribuyentes son personas concretas que, con su gesto, la “X” en la Declaración, ofrecen su aportación como muy buena ayuda en las situaciones de necesidad, muchas veces en esta situación de crisis escandalosa que se están viviendo en nuestra sociedad. Por ello, gracias, y más, muchas gracias, por seguir ayudando a la Iglesia a que haga el bien. De todos depende que pueda seguir siendo así. Bueno, veo que el contribuyente es persona. Me tranquiliza: algo en claro he sacado de todo esto. Lo mismo lo de la X sirve para demostrar que eres persona, y debemos tratar de que los fetos -su gestoría fiscal- marquen un aspa en el impreso antes de ir a la trituradora. Siempre por lo fiscal se encuentra el camino para resolver la mayor dificultad. La X demuestra identidad.
  35. Una web para hacer el bien. Obviamente el toque Internet no puede faltar, eso sí, “bien” con minúsculas. No vayamos a escandalizar a los de la “X”.
  36. Que Dios reparta suerte, ya que es lo único que le queda por repartir. El resto, lo reparte Mister X.
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