Terrorismo


Lamentablemente existe la AVT (http://es.wikipedia.org/wiki/Asociaci%C3%B3n_V%C3%ADctimas_del_Terrorismo), la entidad AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) a muchos de cuyos miembros llevo en el corazón. Sus propias siglas ya encierran el germen de su futura aniquilación -o metástasis, que todo es posible.

Cajón de sastre, totum revolutum, falta de identidad por falta de causa y falta de finalidad.

Me explico.

Existen asociaciones de muchos tipos y con muchos fines. Algunas de ellas se autodenominan “asociación de víctimas. Existe la Asociación Nacional de Víctimas de Delitos Violentos, la Asociación de Víctimas de Negligencias Sanitarias, la Asociación de Víctimas del Aborto… Intuyo que todas ellas buscan acoger en su seno a las personas que han sufrido un mal definido y que necesitan sentirse nuevamente protegidas, atendidas psicológica, legal, económica o sanitariamente. Normalmente surge la asociación de la iniciativa popular, de modo complementario a lo mucho -o poco- que el Estado o las instituciones “responsables” hacen.

Hasta ahí, bien.

Entonces yo me pongo a pensar en el nombre de la asociación: “víctimas del terrorismo”. Y ya detecto el noeseso. “Terrorismo”. En esta asociación se unen los que han sufrido “el zarpazo del terror” o “la violencia terrorista”.

Se cae en la trampa cuando se aceptan las categorías que a uno le marcan.

Puedo aceptar que haya una asociación de víctimas de la esclerosis múltiple (víctimas del sujeto de la acción: una enfermedad) porque el sujeto agente, la enfermedad, no tiene una finalidad concreta: no tiene entendimiento para seleccionar el bien ni ni voluntad para realizarlo. La enfermedad es sujeto agente y acción.

Puedo entender que haya una asociación de damnificados por un fraude o estafa concreta: aquí el sujeto agente está claro -el defraudador, a menudo oculto en entramados societarios- y el sujeto paciente, precisamente por la especial entidad de la acción (que se dirige al mayor número de sujetos “innominados”) se cualifica por su anonimato, por su pequeña identidad. La estafa y sus víctimas adquieren gran relevancia.

Pero denominar “víctima del terrorismo” a una persona es atacarlo por segunda vez. Dándole un nombre vacío a su condición. Haciendo que su muerte no tenga ningún sentido. ¡Ah!, ¿y lo tiene? Pues claro. No seamos tan posmodernos, claro que lo tiene. Reconocerlo es el primer paso para darle un nombre correcto y contribuir a que no vuelva a producirse.

“Oiga usted”, se me dirá, “es que un acto terrorista es terrible y quien lo sufre queda estupefacto porque, al daño físico que sufre, se añade el moral de recibir ese daño sin merecerlo, sin tener nada que ver con su verdugo, simplemente por el hecho de estar cerca de un policía o de serlo… Esa acción ya tiene entidad en sí misma, por lo terrible, como para generar la categoría “víctima del terrorismo”.

Sigo. Fíjese usted en sus fines y entenderá mejor: tiene “(…) el objeto de socorrer a todas las víctimas del terrorismo del abandono y marginación del Estado, así como de muchos sectores de la sociedad española.

Pues ahora entiendo aún menos. Si hablamos de un acto tan terrible e inhumano, ¿cómo es que se produce abandono y marginación por parte del Estado? Aún más ¿por qué es el Estado el que no debe abandonar ni marginar: es acaso, esta la del acoger a las “llamadas víctimas del terrorismo”, una competencia sólo del Estado? Y más aún ¿por qué se habla de marginación por parte de sectores de la sociedad española? ¿Acaso la sociedad española margina a las víctimas de una estafa como las recientemente acontecidas? ¿O a las víctimas de delitos sexuales? ¿O a los enfermos crónicos? ¿Por qué “sectores de la sociedad” marginan? ¿Y cuáles?

Me parece que ese nombre, AVT, denomina en sí mismo algo irreal, algo poco certero. Ese nombre condena a la AVT a no llegar a nada como asociación. Sus miembros se manifiestan por las calles por la memoria, la dignidad y la justicia. En otras ocasiones, contra la política antiterrorista y de negociación del gobierno socialista. Y en otras, con el lema “por un futuro en libertad. Juntos derrotemos a ETA”.

Sigo con la reflexión. Y examino la lista de víctimas “del terrorismo”:

http://www.avt.org/victimasdelterrorismo.php

Interminable, por supuesto. Comenzando hace… 40 años. Aniversario recién cumplido. Miles de personas asesinadas. Hay policías, inspectores, guardias civiles, bebés (curiosa profesión…), abogados, políticos, taxistas… Los socios que aglutina la AVT son heridos que han sobrevivido a los atentados, o en caso de muerte, su viudo o viuda o los familiares más inmediatos en el supuesto de que la víctima fuese soltero: padres, hermanos, etc. Existe incluso la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT).

En la columna de la derecha, la banda terrorista que los mató. ETA, GRAPO, Batallón Vasco Español… El sujeto agente. Se habla incluso del IRA y Al Qaeda. El popurri de sujetos agentes es curioso: aparece uno llamado 11-M, ED (que responde a “Extrema Derecha”), FRAP, Triple A, Yihad Islámica, GAE (curioso cambio del nombre GAL), etc.

Entonces tenemos, por un lado, un lugar donde se socorre a cualquiera que haya sufrido un ataque por parte de cualquiera de estas llamadas “bandas terroristas”: algunas de ellas teóricamente casi antagónicas, como el GAE y ETA. Otras, brazos armados de ciertas organizaciones (como el BVE y el GAE del Estado o el GRAPO y el FRAP del Partido Comunista). Resulta entonces que en esta asociación tenemos víctimas de la llamada ETA (sigue siendo incógnita para mi) y del BVE, “enemigos” en la calle y hermanos en la desgracia de las bombas. Les separa el nombre del verdugo pero les une la forma de morir…

Ambos, todos, extrañamente olvidados por el Estado y marginados por sectores de la sociedad española. ¿Por los mismos sectores? No. A cada víctima le olvida, probablemente, el sector de la sociedad española del que proviene su respectivo verdugo…

Vaya caos. ¿Cuáles son los fines realmente? Webs “antifascistas” escriben esto:

http://elxantifeixista.com/?p=122&language=es

Parece que la AVT no despierta la simpatía de ciertos sectores…

Para solucionarlo, propondría yo una clarificación. Olvidemos la forma. Olvidemos las bombas, olvidemos los tiros en la nuca. Olvidemos el modo y busquemos el porqué. Y detrás del porqué siempre hay un quien, un sujeto con fines muy claros.

Creo que la pregunta que debiera conformar la misión y los objetivos de la asociación debiera ser la siguiente: a mi esposa, a mi marido, a mi hijo, ¿por qué lo han matado quienes lo han matado?

Surgirían varias respuestas, en función del fin del verdugo. Uno no es terrorista en abstracto, como el que es fontanero: se suele ser terrorista para algo, para conseguir algún fin. Un terrorista sin finalidad es otra cosa: es un mercenario, al que alguien, con finalidad, paga. Así pues, ¿por qué murió mi padre?:

  1. Por España: por negar la independencia del País Vasco, por negar la independencia de Cataluña, por impedir la integración de España en otro país, por enarbolar una bandera de España, por hablar en español, por celebrar ser español, esto es, por España (según la define la Constitución de 1978). Bien, de aquí surge la asociación de víctimas cuyos verdugos buscaban acabar con España (directamente porque sí o para conseguir otros objetivos). Aquí se acogerá a las víctimas fundamentalmente de ETA, de Terra Lliure y de todo verdugo que atente contra España: todo español asesinado por defender a España (ya sea su unidad, su integridad, su buen nombre, etc. lo cual es un deber del español), explicítamente o simplemente existiendo como español, lo cual ofende a mucha gente. Policías, profesoras, militares muertos en España, militares muertos en otros países, espías, diplomáticos, políticos, futbolistas de la selección asesinados en un partido por un espectador por defender los colores de la selección, etc. Muertos por atentado, asesinato selectivo, secuestro, acción militar, incluso en accidente relacionado con la defensa de España… el medio, la forma de la muerte, no es muy relevante como elemento integrador. Y si se le acoge explícitamente, entonces la marginación y el abandono tampoco hacen de pegamento aglutinante. ¿Qué aglutina? La causa: estos no mueren por morir en una explosión (forma) ni para que sus familiares sean marginados (viles efectos colaterales). Estos mueren por España. Por tanto, propongo que se llamen Asociación de Caídos por España. Los que quieran, claro: los que prefieran ser identificados por el cómo murieron sus familias más que por el porqué, que sigan en la AVT.
  2. Por la independencia del País Vasco. Aquí se deberían agrupar los abertzales y terroristas asesinados por el BVE, por los GAE, por particulares, y los que ha matado la policía y la Guardia Civil en enfrentamientos con motivo de este fin (independencia o no del País Vasco). Estos tampoco mueren por el gusto de ser asesinados por policias mercenarios o por caer en tiroteos en controles policiales, ni para que sus familiares sufran marginación por algún sector. Eso son formas y efectos secundarios. Mueren por la independencia del País Vasco.
  3. Por causas desconocidas. Aquí, hasta que alguien tenga la capacidad de averiguar lo que sucedió, hay que incluir a los que han muerto sin que sus sobrevivientes sepan por qué. Por ejemplo, no hay indicios de que a los cientos que murieron el 11-M los mataran tratando de atentar contra la indepedencia del País Vasco. Pero tampoco se sabe si los mataron para atentar contra España (contra su normal funcionamiento democrático, por ejemplo). Por tanto estos, de momento, tendrían que optar entre integrarse -como españoles- en la Asociación de Caídos por España o permanecer sin nombre, hasta que sepan porqué les mataron a sus familiares. Como no tienen causa y no saben por qué sucedió, quizá estos sí debieran tomar el acto en sí como relevante, a falta de motivo. Estos podrían formar una AVT propiamente dicha, hasta que encuentren los motivos.
  4. Por múltiples causas o causa difusa. ¿Qué hacemos con las familias de los asesinados por los Comandos Autónomos Anticapitalistas (http://es.wikipedia.org/wiki/Comandos_Aut%C3%B3nomos_Anticapitalistas)? ¿Y con las familias de los asesinados por el GRAPO (http://es.wikipedia.org/wiki/Grupos_de_Resistencia_Antifascista_Primero_de_Octubre)? En todos los casos en los que las finalidades de los asesinatos estuviesen algo difusas caben dos opciones: o se asume que la defensa de determinados fines, dentro de España, no es legítima, por lo que se estaría atacando a España con estos actos (y las víctimas se agruparían en la primera asociación, la de Caidos por España) o se asume que no hay un motivo definido y se integran en la AVT.

Sólo de este modo empezaríamos aquí a llamar a las cosas y personas por un nombre que signifique algo. De otro modo, tenemos instituciones ambiguas, con poca fuerza o fácilmente dinamitables, pues ofrecen demasiados flancos de indefinición.

Fragmenta usted la AVT y la convierte en vulnerable.

No, busco que llegue a ser lo que quiere ser, según entendí. Un lugar que reivindique la memoria de las gentes que han muerto en estos años porque los han matado quienes haciéndolo buscan dañar a España. Por tanto, las familias de los guardias civiles reventados en la Plaza de la República Dominica de Madrid por ETA tienen más similitudes con la de un militar muerto en los Pirineos en accidente de coche o la de un espía muerto en Afganistán que con la de Lasa y Zabala. Murieron todos, terriblemente, pero unos defendían una cosa y otros otra. Basta sencillamente con citar a las familias de las víctimas y preguntarles por qué causas entregarían la vida, y se adivina de inmediato cuáles son los vínculos que marcan identidad. ¿Agrupados todos en una asociación por el hecho de morir violentamente a manos de “supuestos” grupos terroristas? Me parece injusto para con todos.

Una vez identificadas las identidades (redundante pero no hay más remedio) entonces se entiende que unos se manifiesten en una calle con banderas de España y contra la negociación con ETA y otros con otras banderas y con otros objetivos.

Llamemos a las cosas por su nombre, a menudo es el primer paso para solucionar los conflictos.

Es que España se puede entender de muchas maneras… Sí. Eso ya lo vemos en otro post.

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