A garrotazos: burdos, toscos, bastos, groseros


Me desayunaba con El País, como saludable hábito de los domingos. Viajar, sentirse extranjero, herido por la novedad, abofeteado, apaleado incluso -cuando la novedad es radical- es bueno. Siempre. Endurece. Ilustra. Multiplica los anticuerpos. Activa la circulación, dispara la adrenalina.

¡Qué frescor empezar así la mañana, como las duchas frías de los yoguis! Vitalidad.

Pero naufragué entre las páginas 28 y 29, y casi me ahogo. Pido, al menos, sutileza (sinónimo de poesía para Eudald Carbonell, con cariño). Uno no debe despertar un domingo de julio y leer cosas tan burdas como estas. Tan cursis, tan intelectualmente ramplonas… Preferiría que sustituyeran las páginas por sudokus o mensajes de texto de móvil, me estimularían más. El agua de la supuesta ducha vitalizante salía tibia, sucia, de color marrón, maloliente, llena de óxido… ¿Será óxido?

La cosa fue muy “española”, como si estuviese Goya retratando.

Por ello, voy a decorar el post con cuadros de Goya. Cada uno que investigue la relación entre el cuadro y el texto. El ratón sobre el cuadro desvela el título.

La primera en la frente.

El escritor y ex Ministro de Cultura,  César Antonio Molinaa, se empeña en acometer contra el sentido de las cosas. Le da por fijarse en el Camino de Santiago y defender, contra el sentido común, que eso de peregrinar no tiene por qué responder a una religación. Que no nocesariamente uno peregrina para ir a ningún sitio. Uno peregrina para “cruzar el campo”, como dice la etimología.

Mi ministro desbarra.

Asimila el caminar del peregrino con cosas como el mecánico caminar, el dar un paseo o el viajar. El deambular. Si le preguntan, diría: “Pues nada, aquí, peregrinando un rato, que no sabía que hacer”.

Se aferra al “uno mismo” y le surgen, de debajo de las piedras, los peregrinos “laicos”, que siguen “rutas sagradas” para decirse un día, en lugar de “aquí estoy ante Ti”, “aquí estoy ante Mi”. Como espeleólogo, se sumerge entonces en “el misterio de lo propio” e intuyendo que aquello comienza a rozar el onanismo, sale por peteneras: sale por la famosa Naturaleza… Resulta que la meta del Camino de Santiago no es Santiago, sino “los acantilados de la mar tenebrosa”. Vamos, que Santiago se pasó de frenada y se despeñó por el acantilado mientras se buscaba a Sí mismo. Igual que los peregrinos de Tierra Santa, que se traían reliquias “-por lo general falsas-” y ramos de palmera. Vamos, que Santiago y todos los peregrinos del mundo en realidad eran “ecologistas” en busca de Natura.

Sigue el ex Ministro “caminando” por su artículo y le entra a la filosofía: “la vida como camino, el camino como una filosofía de vida”. Al parecer no viajamos solos, sino que lo hacemos con nuestro otro yo, con el que dialogamos… (aquí no aparece Machado porque ese acabó mencionando a Dios al final de tanto diálogo con uno mismo, luego no viene al caso que trata el ex Ministro).

“Caminar hacia una loca sancta, que cualquier lugar de la naturaleza por otro lado lo es”. “Caminar y las certezas de la fe dejarlas para quienes las necesiten”. “Descansar allí, conocedores de que el mejor yacer es el no resucitar”. “Caminar hacia cualquier lugar, escépticos o con fe; hacia cualquier meta, sagrada, laica o pagana. Caminar para calmarnos de la vida”. “Peregrino es quien deja su casa y se va a otro lugar a buscar algo diferente”. En definitiva, el caso es moverse y no parar quieto, y encontrarle al asunto cierta estética. Porque sentido, lo que se dice sentido, no tiene ninguno. Ni dirección ni sentido.

Para quien quiera leerse el artículo entero y caminar por él, aquí está el link:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Caminar/pensar/elpepuopi/20100725elpepiopi_4/Tes

La segunda en la boca.

Milimetros debajo el historiador Gabriel Jackson, que regresa a Estados Unidos después de 26 felices y productivos años en España, menciona que su experiencia más valiosa en España durante esas dos décadas y media es… la tertulia. La tertulia que montaron unos amigos y que se instituyó como tradición durante años. “Tertulia mayormente formada por progresistas” que, sin embargo, mantenía la reaccionaria costumbre de que la cena y los niños fuesen cosa de las mujeres de la tertulia. “Las tertulianas hacían la compra y cocinaban, mientras que a los tertulianos se les pedía que trajeran una botella de vino. El trabajo, lo que se dice el trabajo, lo hacían ellas.”

Me pido otro café porque no acabo de entender si la intención de Jackson es jocosa -tratando de hacer chanza del progresismo de puertas afuera-, crítica -criticando su hipocresia-, costumbrista o histórica -tratando de mostrar diacrónicamente la evolución de “la cuota” y “el reparto de las tareas domésticas” en el lado izquierdo de la sociedad.

“Lo que hizo tan memorables esas veladas se puede resumir en pocas palabras: ausencia de puritanismo. Personas de diversas edades y temperamentos se besaban en las dos mejillas, hablaban sin miedo o vergüenza de cuestiones “delicadas” y se referían a los mismos periódicos viendo en ellos toda la verdad o solo basura, sin que todo ello suscitara animosidad personal entre asistentes de muy diversos credos políticos”. “(…) yo elogio la tertulia, y su franqueza y ausencia de puritanismo, elementos que confío sigan caracterizando a España y que me atrevo a esperar que puedan instalarse en Estados Unidos”.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Elogio/tertulia/elpepiopi/20100725elpepiopi_5/Tes

Mi ánimo está por los suelos. 26 años en España, 1984-2010, y este hombre se lleva como tesoro en su memoria la tertulia, su franqueza y su ausencia de puritanismo. Y pide que su país la importe. Pobre desdichado, de qué terrible país provendrá. Un lugar donde no le dejan a uno hablar en una tertulia, donde no hay tertulias.

La lástima es que no dice en dónde hay en España esas tertulias tan diversas y poco puritanas, porque yo me apuntaría hasta pagando por asistir. Quizá no me dejarían entrar, por ser demasiado diverso.

Imagino una tertulia mayormente progresista, donde ellas trabajan y donde hay diversidad de credos políticos.

Lo que no imagino es lo del puritanismo. ¿Que querrá decir? ¿Cuáles son las “cuestiones delicadas”? ¿Ser puritano es ser radical en los planteamientos? ¿No discutir sobre ellos? ¿No torcer la cintura según lo que convenga a la coyuntura? En ese caso, por supuesto que no hay puritanismo en España.

¿Que hagan mofa de tu fe y burla de Dios y de Cristo y quedarse callado o sonreir para no desentonar? Claro que no somos puritanos en España.

¿Que se caguen en la “puta España” o quemen su bandera en diferentes foros? Pues claro, aquí somos muy tolerantes y diversos.

Ójala pues que le llegue a Estados Unidos nuestra tolerancia y falta de puritanismo, para que Mr. Jackson se encuentre allí tan a gusto como en las tertulias de aquí. Ruego por ello. Vaya usted con Dios, Mr. Jackson. O con quien usted tolerantemente quiera, menos conmigo, que no quiero ir con usted. Prefiero quedarme por aquí a ver si insuflo algo de puritanismo a este mi país liberado.

La tercera en el pecho.

Me escoro un poco más y llama mi atención otro titular: “¿Aborto obligatorio?”

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Aborto/obligatorio/elpepiopi/20100725elpepiopi_3/Tes/

“La Conferencia Episcopal ha redoblado en los últimos días su campaña contra la nueva ley del aborto, que sustituye el sistema de supuestos por el de plazos. Pero ninguno de sus miembros ha llegado tan lejos como el arzobispo de Burgos, Gil Hellín. Recurriendo a comparaciones truculentas y a evocaciones bíblicas, mezcladas con citas teológicas y máximas del pensamiento político, Gil Hellín ha llegado a la conclusión de que la nueva norma no es ley y, por tanto, no obliga a los ciudadanos. Solo en el último punto tiene razón: la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, recientemente aprobada por el Parlamento, no contiene prescripción alguna que exija abortar a las mujeres. Despenaliza que lo hagan dentro del plazo establecido por la propia norma. Y que lo hagan aquellas que por la razón que sea -nunca es una razón frívola- lo estimen necesario.

Con su recurso al patetismo, monseñor Gil Hellín ha dejado al descubierto la posición desde la que la jerarquía eclesiástica española está llevando a cabo esta nueva campaña contra el aborto. No trata de discutir la nueva regulación, sino de reabrir con la excusa de la nueva ley una discusión sobre el aborto que, en España y fuera de ella, lleva muchos años cerrada. Interpretando la posibilidad de abortar como una obligación de hacerlo, la jerarquía eclesiástica demuestra que se considera autorizada a intervenir sobre una decisión que pertenece a una esfera de la intimidad sobre la que la Iglesia no tiene potestad. Salvo que considere, como parece que lo hace, que el catolicismo y la forma en que la jerarquía lo interpreta es en España obligatorio. Al contrario de lo que sostiene monseñor Gil Hellín, esa aberración pertenece al pasado.

Por esa razón, la jerarquía católica española, que goza de la libertad religiosa que reconoce la Constitución, e incluso de algunas que ninguna norma le concede, no puede erigirse en la instancia que decide lo que es ley y lo que no lo es.”

No opino, pues el debate no es tal, como ya sabemos. Este asunto se ventila diariamente en consultorios, entre chicas embarazadas, médicos, psicólogos y empresarios. No es el lugar donde hablar de esto. Pero Goya me viene a la cabeza.

Lástima que el señor Jackson no ha leído todo esto. Lo mismo sí lo ha hecho y le caen lágrimas de emoción ante tamañas muestras de ausencia de puritanismo y de fala de animosidad personal. Lo mismo vuela en el avión a EE.UU. vestido con “la Roja”, para que aprendan los americanos una nueva lección.

PD: Un poco más arriba, bajo el título “Polvo de Gilgamesh”, se rinde homenaje a R136a1, “la cosa más enorme jamás vista”.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Polvo/Gilgamesh/elpepiopi/20100725elpepiopi_1/Tes

Una enorme estrella, que tiene 30 veces el radio del Sol y 300 veces su masa. “El precio de tanto exceso es una vida corta”… “Gilgamesh nunca formará un sistema solar. Su vida será tan corta que no dejará tiempo al lento proceso de formación de planetas. Pero, según sus descubridores, poco después del Big Bang todas las estrellas fueron así. En su interior se cocinaron los elementos químicos de los que estamos hechos. Somos polvo de Gilgamesh.”

Siendo polvo, ¡a volar!

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