Tiene Dios en esta vida glorias con que castiga, y castigos con que glorifica. Bien que esta glorificación aniquila al alma, que se vé desleal y no fiel á tan amorosa Magestad. ¡O Señor, dadnos á todos estos piadosos castigos para que nos humillemos, abatamos y y aniquilemos, reconociendo nuestra ingrata deslealtad y desleal ingratitud!

Cartas de Santa Teresa de Jesus

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