Herida


Herida.

Así vienes de lejos,
herida.

Pensabas
que darte a los hombres
no costaba
nada.

¿Por qué con ira?
¿Por qué desprecio?
¿Por qué me exhibes
herida, el:
“esto
los tuyos
me hicieron”?

Cúrate.

Errada.
Era una trampa.

Dada ya no eres nada.
Desestructurada.

Consistes en
conservarte para que, muriendo
sus obras en ti,
des. Te des.

No a él, causa eficiente.

A la vida que él te inicia y tú, eternamente, vas dando a luz.

Le necesitas y nunca podrás dejar de necesitarlo. Es el hombre, del que tú dependes.

Ni aun matándolo lo
careces.

Ya no es tuyo, le dices con crueldad.

Nunca lo fue. Nunca lo es. Lo escondas, te lo lleves o lo mates, nunca lo fue.
No te equivoques. No enloquezcas. Tus cuentas, tus deudas no son conmigo, mujer. Son con Él. De la vida se trata sólo con Él.

El hombre al que me dirijo no eres tú… me dices.

Si no soy yo, no me aniquiles. Quise serlo y en ello consiste mi humilde tormento.

No los represento. A ninguno de ellos. No somos un clan, te cortaste tu sola.

No te usé, no te manipulé, no te cambié, no te manejé. Nunca viste mi querer.

No usé contra ti el placer.

Simplemente me enamoré,
vine tarde, quizá ya muy tarde,
muy herida,
y todo lo que miras, lo que eres,

Herida,
si en mis manos lo posas
en mi corazón se prende.

Es muy tarde, no me llores en el momento en que para siempre
me marche.

Soy un hombre.

No soy culpable. De quererte no soy culpable.

De querer lo que no se puede contener por abierto y desfondado, por dañado y suicidado. Rajado, rasgado.

Soy un hombre, uno sim ple men te.

Déjame, solo déjame, o, si ello te aplaca
para amar a alguno de ellos,
vomítame, búrlate, ríete, mira torcida y humilla-
me. Soy un hombre, soy mis obras, soy mis manos, no me tienes.

Imagino que este es el lugar en que concentras todo tu pesar.

No te pegué, no te toqué, no te forcé, no te violé.

Soy un hombre: ocasión para sanarte. Curandero de la esquina.

Cúrate. Así pues, cúrate.

¿Por qué Les odias? ¿Por qué
tamaña
represalia?

Lo tomaste mal: mal integrada, mala pata,
mal papá. Ellos no son así, no son tanto, tanto
que siempre les supones tanto. Obsesión.

Simplemente son
causa eficiente.
¿Quieres?

Sus manos moldean si la arcilla se deja.

¿Por qué te metes entre ellas?

Buscando, buscando;
lo que no has de encontrar
en tanto ayuntamiento, en tanta cópula. No ha lugar. Mujer, no ha lugar.

Aquí no hay nada que te valga. Ahí sólo tu herida, cada vez más abierta
cada vez más penetrada. Más amplia.

Empeñada en agrandarla.

Cierra las piernas, para. Ama.

Sé amada, por él, o por él, o por él, por el anónimo él, bueno, sencillo, feo, hombre bueno, a quien tú darás nombre. Déjate coger,

ser preñada, llenada: consistes en ser llenada para vaciarte,
pila bautismal.

Vuelve al ciclo.

Ama, mujer, Ama, Mujer.

Ya no más nunca la llaga ensangrentada.

Cierra las piernas, para. Ama.

Ama

Y sé

Amada.

Sé.

Mujer.

por uno

acaso

definitivamente

Amada.

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