Nuestra necesidad de consuelo es insaciable


«Es sin embargo lamentable que
gente que vive de la ayuda social
tenga un perro», acaba de declarar
un concejal de Värmland.

La ley es ciertamente imperfecta:
da a los pobres derecho a un perro
¿Por qué no se procuran una rata?
Es graciosa y no cuesta dinero
He ahí gente que en su casa
cuida a un perro toda su vida.
Por qué no jugar con moscas
que son también de excelente compañía
La comuna es la que paga.
Se ha de acabar esta breva
si no, veréis que pronto
querrán tener una ballena.
Yo, de medida, no veo más que una:
matar todos los perros. O, sin dudar,
para salvar a los últimos de la comuna,
es a los pobres a quienes se habrá de matar.
Este poema fue la última entrega de Stig Dagerman (1923-1954) al periódico Arbetaren.
Gracias Arati.
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4 respuestas a Nuestra necesidad de consuelo es insaciable

  1. lidia dijo:

    la famila askariote

    o si?

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