Inmovilizado de pavor


Así me quedo cuando, efectivamente, se confirma mi suposición y mi post dedicado a las estadísticas, por contener el término “Homer Simpson”, recibe 96 visitas en un día. O 150 en otro.

Así titula también Javier Marías -lástima, tan poco comprometido con la actitud filosófica que su padre tan comprometidamente vivió hasta su último aliento- su artículo en El País, induciendo falazmente a sus lectores a asimilar liberalismo con respeto al libertinaje.

Para leerlo, CLICK.

Si entendí mal, que la jerarquía de la religión secular me excomulgue y a la hoguera conmigo.

Alguien le debería explicar a este literato, tan conocedor de Inglaterra y lo anglosajón, que liberales y conservadores son las dos caras de un entendimiento concreto de la política que tuvo su origen en la Inglaterra de hace algunos siglos, y que básicamente contempla esta, la política, como la ordenación y gestión de unas fuerzas sociales, tendencias ciudadanas de pensamiento, que naturalmente se dan en la población. “Ná” que ver con lo que dice este señor en su artículo.

Y ese naturalmente no quiere decir amoralmente, señor Marías, más bien al contrario: de acuerdo a una ley que los ciudadanos (antes hombres) tienen tan interiorizada, tan apropiada -en sus dos sentidos- que darían incluso la vida por ella.

En la Inglaterra de entonces, uno era liberal o conservador. Poco más. Hasta que llegó el modo de pensamiento ideológico (ya apuntaba maneras en el miedoso desesperanzado de Hobbes) y se cargó aquello de la naturaleza humana, convirtiendo el concepto de “hombre” en algo artificial, en un “do it yourself”.

Liberalismo (al margen de las derivas peperas tan poco liberales) no es el respeto absoluto a las depravaciones del individuo, sino el respeto a la libertad (entendida como obediencia a una ley –common law y esas cosas de los ingleses que aquí nunca entenderemos) que las personas tienen y usan adecuadamente.

Precisamente por ello somos capaces de explicar esa extraña paradoja que a usted le asombra: son las sociedades más liberales en lo político -frente a las que absolutizan al Padre Estado- aquellas que son más “puritanas” en lo referente a las cuestiones de alcoba, etc. Y es que, con buen criterio, los exagerados y píos de los anglosajones, que rezan poco pero tienen mucho sentido común, vienen deduciendo desde hace siglos que el que es un golfo en lo privado suele serlo también en lo público. De ahí también que los “puritanos”, cuando lo que quieren es desfasar, se tomen un avión y se vengan a nuestras liberales costas a hacer balconing y espanzurrarse eventualmente contra el suelo de algún hotel costero. Es el problema de ese “liberalismo”: que no comprende que la vida tiene leyes, incluida la de la gravedad, que no desaparece con la ingesta de alcohol.

Para entender algo de liberalismo, le propongo que lea usted las obras político-filosóficas de Coleridge y sus coetáneos -ya que otro tipo de lecturas más finas se le podrían filtrar por el grueso cedazo mental y caer al suelo y perderse-y quizá le atine un poco más en la siguiente ocasión, y quizá nos desoriente un poco menos a los lectores de El País, que bastante tenemos ya con serlo y no morir por nuestra persistencia en serlo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Comunidad, Debates públicos, Democracia, Economía, Historia, Nada, Pensamiento. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Inmovilizado de pavor

  1. Pingback: American idol – DSK | Noeseso

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s