¡Marinera de mis mares! (El sacristán del diablo)


I

¡Marinera de mi vida!
En un barco de papel
contigo me embarcaría.

Mientras vayas navegando
sé tú calamar:
derrama tinta en las huellas
que dejes sobre la mar.

¡Marinera de mis mares!
Yo soy marinero en tierra
si no me embarco en tu nave.

II

Cuando me bordes la vela,
pon mi nombre junto al tuyo
para que el viento nos vea.

A la gaviota aquella
que tiene el pico de plata,
le amarré una carta al cuello
con una cintita blanca.

Cuando te hagas a la mar,
le pondré frenos al viento,
colgaduras a la playa,
brújula a los elementos.

III

Salinas de los pinares,
donde se peinan los pinos
cuando los despeina el aire.
¡Bajos de Guía! ¡Salmedina!

Espejo de los esteros,
bandejas de agua salada
donde están los salineros.

Qué se me importará a mí
que se sequen las salinas
mientras que te tenga a ti.

IV

Vela blanca de tu barco,
pañuelo de despedida
que la mar lleva en la mano.
En la mar de tu pecho
me puse a pescar,
besaba los peces,
los volvía a soltar.

A uno le di la razón
para que te la llevara
en la primera ocasión.

(Fernando Villalón, Romances del 800, 1929)

Y desde el minuto 48.37:

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Una respuesta a ¡Marinera de mis mares! (El sacristán del diablo)

  1. Homero dijo:

    …Pero no era el abogado del diablo? Pues no, mira por donde, era sacristan,en fin
    le dejo con dosmuestras mas para los extraterrestres, espero le diviertan

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