¿Buey o burro?


La ideología marxista y el utopismo han calado hasta el fondo (hasta el cielo, más bien), y tienen en el humanitarismo y la bio-ideología del Estado del Bienestar Socialdemocrático uno de sus principales campos de cultivo.

“Erradicar el Mal en el mundo. Erradicar la pobreza”. Atrévete a contestar a esto y te hacen filetes.

“Paradise now!”

El burro quiere erradicar la pobreza. Como lleva queriendo hacer la “Conciencia” desde hace siglos. Y es que la pobreza es lo que más molesta al temperamento moral estético: los pobres. Otros temas a erradicar: la enfermedad, la muerte, la guerra… Ensucian el show.

El capitalista Julián Marías ya decía que la verdadera justicia social es la que permite que los pueblos tengan esperanza -algo muy relacionado con la moral-, y no tanto algo relacionado con los recursos materiales. De los recursos ha carecido la Humanidad desde que el mundo es mundo… y seguirá careciendo de ellos. Sin embargo, los recursos se crean. Se crean para los proyectos.

¿Puede usted crear recursos? Esa es la pregunta clave para evaluar la situación de un pueblo.

Y como se crea (recurso) para aquello en lo que se cree (proyecto): ¿puede usted creer? ¿Cree usted? ¿En qué cree usted?

Ahi siguen los posmodernos teólogos y sus nuevos paradigmas teológicos (marxismo mal leído), hablando de estructuras, confundiendo lo urgente con lo importante, y lavando el coco de los chavales: mandando a cientos de miles de ellos a arar toda la tierra, utilizando para ello su tierno corazón, tan compasivo, para hacer pocitos, acequias y para ponerle wifi a los indígenas.

Mientras, el inquisidor y odiado Ratzinger, el “Jefe de la Jerarquía” -difícil encarnar una institución jerárquica en la época del Dios Demócrata-, ha mencionado muchas decenas de veces la palabra “empresa” en la encíclica Caritas in veritate, subtitulada: “sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad“. Tres veces aparece la palabra “sindicato“en la misma encíclica: sintomático. Es que este Ratzinger es un capitalista.

28.000 conferencias se han dado sobre esta encíclica en el mundo. No sé si se podría ya considerar un trending topic.

La Posmodernidad tiene estas cosas: mientras la sabiduría insiste en lo obvio y sencillo, el complejo y tecnificado progresismo se empeña en fabricar el Paraíso en la Tierra: a costa de la vida y la esperanza de millones de “negritos”.

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