noeseso y esoes


NOESESO:

Andan los burócratas europeos engañando a sus administrados: no les han contado que Europa se extinguió allá por 1945, cuando los americanos, arrasada Alemania, preguntaron a los fatigados pobladores:

– ” A ver, ¿aquí quien manda? ¿quién es el interlocutor válido a la hora de llegar a acuerdos? ¿Con quién hay que hablar?”

Y nadie contestó. Entonces los americanos dijeron:

– Hagamos un interlocutor a nuestra imagen y semejanza.

Y crearon los partidos políticos nacionales: portavoces de los fatigados europeos.

Luego les insuflaron a los partidos el “espíritu” de la “Democracia”.

Y la nueva Europa existió: un gran Leviatán contemporáneo (con la fuerza coactiva del Estado externalizada al americano, para ahorrar costes) que hubiera hecho lagrimear al pobre Hobbes: la Europa de los Partidos y la Socialdemocracia, el Gran Estado gobernador de los verdes pueblitos. A fin de cuentas, el unificado interlocutor de los Estados Unidos (los Estados Unidos: los 51 estados en que se agrupa el Gran Pueblo dominador de todos los demás pueblos y estados de la Tierra).

La muy antigua Europa de los reinos y la más reciente de las naciones ya estaban bien muertas. ¿A manos de quién? A manos del hijo del menos “europeo” de los países: del hijo de Inglaterra. Y por obra de su caballo de Troya: el Estado y los partidos. Dalmacio Negro habla mucho de estas cosas y yo sólo repito lo que dice, de modo imperfecto.

Hay que matar al padre…

Sin embargo, los hijos de Alemania, los hijos de Francia, los hijos de España… nunca hubieran levantado la mano contra su padre…

El hijo de Inglaterra tampoco lo hizo: colonizó el continente (con el ruso), pero no tocó la Isla, no tocó al padre. La isla es sagrada. Mató al padre de sus hermanos.

Colonizados y temerosos del ruso, protegidos y colonizados por el americano y sus vasallos (los partidos de la socialdemocracia y el Estado), pusimos las estrellitas de la Unión y montamos algo así como una constitución: desde arriba, desde Bruselas. No desde abajo: no hubo un happening constituyente en absoluto. Y le dimos una monedita al evento: el euro. El gran Estado y la gran moneda, una moneda para dominarlos a todos. ¿Tolkien?

La Isla se mantuvo al margen, como siempre.

Y desde la brumosa Isla se ve que el continente, en el tercer intento de imperio alemán, no funciona. No funciona porque es una farsa, porque da la espalda a la condición antropológica del hombre (básicamente que unos son buenos y otros malos), y las farsas se descubren. ¿Cuando?

Cuando la fiesta se acaba y los hombres muestran su verdadera cara. En la Isla siempre lo hacen, por eso no hacen la revolución con frecuencia, ni arraigan utopías que luego cristalizan en totalitarismos. Toda Europa es totalitaria excepto Inglaterra. Por eso hay rubitos que toda su vida la enfocan metódicamente a provocar una masacre perfecta…

Europa, por contraste con la Isla y su hijo americano, es un artificio montado para la bonanza; pero, cuando se trata de los garbanzos, la antropología prima y nos peleamos por los recursos, perdemos el civismo europeo y nos volvemos más salvajes que los useños.

Por ello los isleños y los useños, prácticos, lo tuvieron siempre claro y nunca quisieron mezclarse con el sistema. El sistema del subsidio al vago del Sur a costa del trabajo en el Norte (ojo, que en el Norte trabajan los del Norte y los del Sur que emigraron para no vivir del subsidio, sino de su trabajo), mientras el del Centro legisla a mansalva y vive también del subsidio.

El caso es que el asunto se acabó porque el del Norte ya no puede subsidiar directamente al del Sur e indirectamente al del Centro: el olvido de la antropología siempre lleva a la bancarrota.

Entonces ambos, Norte y Sur, miran al del Centro con cierta ira, porque es el de la administración de los recursos, vive de gorra sin parecerlo…

El del Centro, el de Bruselas, lleva años tratando de ocultar a Norte y Sur lo que sucede -que la fiesta se acabó y que los números, implacables, no cuadran. Ha empleado muchas tácticas para esconder el cadáver. Pero ya huele. Huele a muerto.

La gráfica de tipo de cambio euro / dólar de los últimos 5 años muestra el chalaneo para tapar el tema: errática a más no poder. El señor del dólar se mantiene barato y el del euro vacila para que no se sepa por dónde anda.

La Europa imposible… Una arquitectura de fantasía. Ved al gran Enrich:

ESOES:

Sin embargo hay un algodón que no engaña.

Hay un sitio donde siempre lo tienen todo cruelmente claro, donde no se apuesta un chelín si no se va a ganar otro, donde “la pela es la pela”. Yo tenía un compañero analista francés en Londres que todos los días revisaba un tipo de cambio contra el euro, y tardé años en entender por qué…

Ese tipo de cambio era el del franco suizo.

Ese sitio donde todo está siempre muy claro es Suiza: cuando alguno del euro siente miedo y se cansa de jugar a la farsa, y quiere ponerse a buen recaudo, se coge un avión y mete sus ahorrillos en una caja ginebrina atendida por un hierático suizo que lleva siglos cuidando cajitas con discreción.

“The more Switzerland, the less Europe”, diría yo.

Pues bien, la gráfica que muestra lo que realmente vale Europa (por contraste con Suiza), la gráfica que muestra si los europeos de la pasta, en los últimos 5 años, creen o no en el artificio este de la Europa, es esta:

Es una intución muy personal, absolutamente a-científica, llena de corazonadas, falta de rigor y que cabrearía a los técnicos, como me suele pasar… Pero ahí la dejo.

Por suerte yo no tengo divisas, ni propiedades, ni acciones bursátiles ni ningún activo cuyo valor dependa de lo que otros piensen que vale ni que se pueda contrastar con el “patrón suizo”.

ESESO PERSONAL

Sólo tengo libros, que voy leyendo pacientemente y que van haciéndose viejos cada día: que caben en cajas de cartón y que vendrán conmigo allá donde vaya. Pero cuando los compré ya sabía que acabarían así: viejos y leídos.

Europa debiera aspirar a ser siempre el continente viejo y leído. Nada más y nada menos.

Los lifting y el IPAD no son asuntos que nos debieran concernir. Son asuntos de otros lugares.

Berdiaeff hablaba de una nueva Edad Media, y sospecho que eso sería lo único a lo que se podría agarrar Europa para existir en este siglo XXI.

¿Cuál era la idea fuerza (como se dice ahora) de la Edad Media en Europa?

No era la burocracia, no era la moneda única, no era el subsidio, no era la pensión, no era el Estado del Bienestar, no era el partido político, no era el consenso, no era la “igualdad”, no era la “democracia”…

¿Era una idea?

¿Cuál sería la idea fuerza de la nueva Edad Media europea?

¿Sería una idea?

En la oscura vieja Edad Media está la respuesta a la pregunta. Respuesta muy vieja y muy leída…

(…) Mató al padre de sus hermanos (…)

En Suiza saben mucho de las diferentes edades: Suiza siempre estuvo ahí… Por eso me parece tan buen patrón de comparación.

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